Yatrogenia
Por Doc Kiskesabe
Dr. Ignacio Espinosa. Médico Internista. Tels. 782 8226352 y 7828880056.
En el 2015, una persona de 45 años de edad, que tenía 25 años con diabetes, manifestó frustración y coraje porque sus estudios revelaban que ya había daño leve de los riñones, con elevación ligera de creatinina a 1.8 (normal 1.2).
Era insulinodependiente desde los 20 años de edad. Le dije, no tienes porque sentirte ni enojado ni frustrado por ese mínimo daño renal que por el momento no te provoca molestias que alteren tu calidad de vida, puesto que me dices que aún disfrutas tus comilonas de carne asada con sus respectivas “chelas”.
Debes saber que si tienes esa evidencia de daño renal es porque has vivido con tu diabetes más de 10 años. En 1969 hice mi internado aquí en Poza Rica y era muy raro ver pacientes con 10 años de diabetes, porque morían antes de ese tiempo por complicaciones agudas, como la deshidratación y el coma diabético.
Tú tienes ya esta evidencia de daño de una de las complicaciones crónicas de la diabetes. Continué explicándoles a él y su esposa las complicaciones que aparecen en los diabéticos que han logrado vivir más de 10 o 15 años, debido a que la diabetes acelera lentamente el proceso natural y normal de arterioesclerosis, que resulta en una disminución del flujo de sangre a órganos vitales como el cerebro, corazón, riñones, piel, retina o el tubo digestivo.
En realidad, eres privilegiado por haber logrado vivir 25 años con tu diabetes.
Me dijo, creo que tiene razón Doc Kiskesabe. Esto que me dice me tranquiliza porque debo reconocer que en realidad yo he sido muy, pero muy descuidado con mi diabetes. He abusado de algunos excesos en la comida y la bebida. Y, pues ya está hecho. ¿Qué procede de aquí en adelante? ¿Ya necesito diálisis? Es lo que me preocupa.
No, todavía no. No tienes síntomas urémicos: náusea vómito, diarrea, comezón de piel, somnolencia, ni retención de líquidos. El daño renal es leve, mientras no haya retención de líquidos la diálisis se puede retrasar con tratamiento médico, con un anabólico proteico tu creatinina y urea se pueden estabilizar.
Insuficiencia renal controlada
Y así fue. Cinco años después, con buena calidad de vida acorde con sus usos y costumbres, en el 2020, después de haberlo supervisado en forma irregular y prescribirle en forma intermitente sesiones con el anabólico proteico, su creatinina se había elevado a 3 mg en sangre. Ya tenía retención de líquidos con hinchazón de pies y piernas.
El edema era un indicio de alteración en la filtración de agua, siendo este dato el más relevante para valorar la gravedad del daño renal, ya que al disminuir la filtración de agua se limita la filtración de urea y creatinina, toxinas que se eliminan por los riñones, pero, no nada más se altera la filtración de estas toxinas, sino de otras sustancias tóxicas producto del metabolismo químico de nuestro cuerpo, sustancias que aún no se han logrado aclarar ni medir con exactitud, pero que ahí están intoxicando los órganos vitales ya mencionados.
Le propuse, te voy a seguir prescribiendo el anabólico para entretener la creatinina y otras toxinas, además de un diurético potente con el fin de forzar a tus riñones para que expulsen la mayor cantidad de toxinas que sea posible, y te aclaro, que tu hinchazón es un signo de un mal pronóstico, por lo que debes tener más cuidado con tu diabetes. Pudiera ser necesaria la diálisis a corto plazo.
En forma irregular, propia de su cultura y de sus usos y costumbres, con el tratamiento médico se retrasó el avance del daño renal, se deshinchaba y se volvía a hinchar y después de otros tres años y medio la creatinina ya no descendía de 5 mg, la hinchazón ya no respondía a seis tabletas de bumetanida, diurético más potente que la furosemida, ya manifestaba náuseas, vómitos intermitentes que se controlaban con fármacos, y le advertí, que ahora sí, la necesidad de diálisis era inminente.
Me respondió, “úchale” Doc Kiskesabe. La neta, después de haber retrasado la diálisis por estos siete años, hoy no me preocupa. Le entro porque quiero seguir viviendo, que aunque no tuve viajes, disfruté la vida a mi manera.
Finalmente, apenas hace 24 horas, con un mensaje muy especial me comunicó que ya se estaba dializando y que independientemente de las incomodidades de la hemodiálisis, se la pasa bien, tanto que, como muestra de cortesía me entregó dos platillos de unos exquisitos chiles en nogada que su familia elabora, tradicionalmente en estas fechas septembrinas en que su abuelo cumplía años y, año tras año, nos invitaba a degustar chiles en nogada, tradición que afortunadamente conservan sus nietos.
No importa cuánto tiempo vamos a vivir, sino cómo lo vamos a vivir, ¿un año más, 20 años más? Mientras disfrutemos los chiles en nogada con un buen vino. No es lo mismo darle años a la vida, que vida a los años. Que más da. Lo esencial es la calidad de vida.
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