Ante la ausencia de una autoridad y en medio de un obvio descontrol, un ejército de deshonestos agentes patrulla las vialidades de la entidad a fin de beneficiar a los concesionarios de carga especializada, es decir, las grúas; a costa de los automovilistas.

Lo anterior, tal y como todos los días lo instruye a los mandos altos y medios de la corporación el exdirector de Tránsito y Seguridad Vial del Gobierno de Veracruz, Guillermo Enrique Meneses García, aun cuando dejó dicho cargo el 29 de marzo pasado.

Su puesto lo asumió el exdirector de Prevención y Reinserción Social, José Antonio Camps Valencia; sin embargo, Meneses García continúa a cargo de todo lo operativo de Tránsito y por consiguiente, supervisa y controla todo lo referente a los ingresos, lícitos e ilegales, para la dependencia.

Ejemplo de ello es al recorrido diario de dos de las principales empresas de arrastre y remolque: Grúas Méndez y SMART Grúas, que aliados con elementos de Tránsito buscan a conductores desprevenidos para enganchar su vehículo y sangrarles.

Incluso, al buscar a los responsables de la dependencia involucrada con el control de las grúas, LA OPINIÓN solo recibió evasivas y argumentos de “agenda ocupada” o “se encuentra ausente” por parte del equipo de apoyo de los altos funcionarios.

Y ante la ausencia de un servidor responsable, la Dirección de Tránsito es actualmente un caótico enjambre de burócratas y de problemas para los propios ciudadanos, sumado a la corrupción adoptada día a día como moneda de uso corriente.

Lo anterior, a pesar de las denuncias y quejas contra Enrique Meneses por su actuar con agravios a los derechos humanos no solo para los conductores, sino para los propios empleados de la dependencia, y de lo cual existen querellas documentadas e investigaciones en curso contra el citado personaje, uno de los más cercanos al secretario de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez Maldonado.

Por Arturo Arellano

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