Poza Rica, una mirada atrás
Por José Luis Rodríguez Badillo – cronista municipal
En la antigua Cuartería No. 55, una de aquellas seis que se edificaron en la colonia Obrera sobre palafitos y escalones de concreto, un inesperado día de 1936 se integró la familia Castro Muñoz, producto de la permuta laboral de los trabajadores Javier Pluvio Castro y Juan Zubiaga Rivascacho, que se integró a la estructura de la refinería Azcapotzalco del entonces Distrito Federal y de donde llegó la nueva familia al campo Petrolero de Poza Rica operado por la compañía El Águila, Don Pluvio y su esposa Carmen Muñoz traían de la mano a sus hijos no mayores de 10 años: Arturo, Jorge y Javier Castro Muñoz, que ocuparon el departamento número ocho de los diez que contaba el chirrión para trabajadores con sus respectivas familias.
La familia Castro pronto se adaptó y Don Pluvio se ambientó a su nuevo trabajo, sus hijos como todo niño jugaban en el patio de las viviendas, pero Arturo de apenas diez años gozó de la confianza de la familia Pulido, sus vecinos, y disponía con placer de tocar el piano de uso familiar, sus primeras notas fueron líricas a pesar de su corta edad, donde modulaba fragmentos de canciones que sacó al oído, y denotando una excepcional capacidad para este instrumento musical, así lo recuerda la señora Ada Nery Garcés Zárate, quien vivía en la casa de Eleazar Pulido, pues la esposa de este, Doña Ema Garcés era su hermana, por lo que compartió estas vivencias de aquella inolvidable época que la llena de especial orgullo, cuando compartió juegos, cantos y travesuras con los ahora famosos de quienes aún sigue disfrutando de la amistad y afecto como los de aquellos años.
En Puebla, cuando Arturo tenía seis años, fue motivado por su abuelita materna a tomar clases con un experto, pero solo quedó en algo informal, pues lo que había aprendido se lo debía a su papá, él lo inició en el piano y la guitarra al impartirle las enseñanzas básicas y en Poza Rica, en la casa de “los Pulido” afinó su innata y asombrosa capacidad, dentro del olor a bosque tropical y el gas que le sirvió de canturreo, el orgullo veracruzano nació en Puerto México, hoy Coatzacoalcos, el 12 de diciembre de 1946.
Después de las enseñanzas de Pluvio Castro a sus hijos: Arturo, Jorge y Javier cuando tenían diez, nueve y siete años, respectivamente, formaron en Poza Rica el trío que fue llamado “Los Cachorros”, donde se divirtieron tocando en fiestas y eventos escolares, al mostrar en pleno sus virtudes se cambiaron el nombre para llamarse “Los Panchitos”, en honor al famoso trío “Los Panchos”, pues el requinto poseía considerable parecido al de estos, calificativo que los enorgulleció y les llenó de expectativas. La fama de niño pródigo de Arturo y sus hermanos pronto saltó fronteras, mientras en la Ciudad de México triunfaba un artista cómico en Televicentro, su nombre fue Arturo Castro, alias «El Bigotón Castro”, hermano de Javier, Fluvio y Antonio quien también poseía la virtud para la música y papá del niño Gualberto Antonio Castro Levario; después, «Los Panchitos» debutan en el Teatro Tívoli de la capital del país quien los vio nacer musicalmente en México, ya en la Ciudad de los Palacios la actividad creció rápido, filmaron algunas películas interpretando canciones: en la radio y televisión se dieron muchas presentaciones que los metió en el ánimo de la sociedad.
Con el éxito ganado se integró Gualberto Castro al grupo y desde entonces se llamaron “Los Hermanos Castro”, se estrenaron con la canción “Yo Sin Ti” escrita y arreglada por Arturo que vertiginoso se escucha en la radio de todo el país y los viejos acetatos LP, los discos sencillos de 45 revoluciones por minuto se vendieron como pan caliente; aquí en Poza Rica los adquiríamos en el interior del mercado en la Papelería Fonseca, así escuchábamos aquellas maravillosas voces de los jóvenes imberbes con su magistral juego de voces y particulares matices, y por supuesto que los sentíamos nuestros, la mayoría ni los conocimos pero oíamos que estuvieron en Poza Rica en aquel chirrión de casas de la céntrica colonia Obrera, ¡sí que es orgullo!
Los Hermanos Castro alcanzaron la fama en la década de los 60´s, la canción “Yo Sin Ti” se mantenía en el “Hit Parade” y las giras en el país fueron extensas, todas las ciudades querían ver a los Hermanos Castro promovidos por la disquera Capitol, en esa década vinieron a Papantla, antes de su presentación pasaron a Poza Rica a visitar a la señora Nubia Garcés de Reyes que vivía en aquellas casas tipo B, quien les invitó a comer, prestos Arturo y Jorge pidieron bocoles y fueron secundados por Javier, y Gualberto solo aceptó, pero al final quedó satisfecho y admirado por este manjar; después vino la plática y Ada Nery pidió un autógrafo dedicado por los integrantes del exitoso cuarteto en su libreta de rúbricas, que se integró a la de los personajes famosos de aquellos años, libreta que conserva con mucho orgullo. En el año de 1966 interrumpieron una magistral gira por España después de haber sido contratados por el famoso director artístico David Victorson quien los llevó de vuelta a Las Vegas, Nevada, esta ocasión para inaugurar el día 5 de agosto el admirable hotel Caesar´s Palace, donde hicieron una larga temporada; en 1967 cuando el país entero esperaba los Juegos Olímpicos de México con ansias, Javier dejó el grupo, siendo sustituido por Benito Castro para la presentaciones en Reno, Nevada; Puerto Rico, Lake Tahoe, Los Ángeles, California, junto a grupos afamados del jazz de aquella época, donde alternaron también con Eddie Cano, Cal Tjader, y otros de varios lugares; también tuvieron giras en el país y grandes temporadas en el Distrito Federal, la televisión los acaparó en varios programas.
Durante casi diez años con el nombre “The Castro Brother´s” compartieron espacio en las luminosas marquesinas con artistas de la talla de Frank Sinatra, Sammy Davis Jr., Neil Sedaka, Tony Bennett, Harry Belafonte y Elvis Presley y muchos otros, allí realizaron exitosas temporadas en ese prestigiado hotel donde propalaron su melodiosa voz; en 1968 obtuvieron otro éxito al hacer un cover de la canción Going Out of My Head de the Lettermen, cuya traducción al español es “Perdiendo la Razón”, pieza que interpretaron en el lujoso centro nocturno “El Fórum”, recinto perteneciente a ellos en la Ciudad de México.
En nuestro país Arturo Castro, arreglista y compositor del grupo, dirigió el programa TV Musical Ossart, cuyo lapso duró casi cincuenta semanas, poco menos de un año, ahí el grupo interpretó su cadencioso repertorio ganando un ranking igual ese año, donde tuvieron los artistas de renombre como invitados e impulsaron el lanzamiento de la vocalista mexicana Manoella Torres; después Arturo Castro tuvo otro programa de televisión llamado Domingos Herdez, donde los Castro pudieron desplegar con inmensa armonía y carisma su formidable creatividad musical. En el centro nocturno “El Fórum”, de Los Castro, estuvieron artistas de gran relieve internacional donde destacaron los brasileños Joao Gilberto y Sergio Méndez, el gigantesco compositor e intérprete Paul Anka, The Union Gap, The Doors, The Monkeys, Eddie Fisher, Sammy Davis Jr.
Desde allí, un día llegaron a Poza Rica para amenizar un evento en el Salón Tamabra, del Deportivo Petrolero, quienes tuvieron el privilegio de verlos cantar vivieron una experiencia inolvidable, pues lamentablemente solo han vuelto a venir a la ciudad que los vio nacer a eventos particulares, no obstante la ciudad petrolera los venera. En la actualidad siguen en el medio artístico, pues el amor a la música y sus fans aún los aclaman, Gualberto, Benito, Arturo y Javier trabajan para diversos canales de TV, lamentablemente el año pasado falleció Jorge, dejando un hondo vacío en la música mexicana, pero las canciones de Arturo Castro siguen vigentes y han sido interpretadas por artistas de la estatura de Marco Antonio Muñiz, Plácido Domingo, Armando Manzanero, Christian Castro, Tony Bennett, Francisco Céspedes, Tania Libertad, José José y Manoella Torres, entre otros.
Pero aún queda en la memoria de muchos mexicanos cuando en su noticiario el conductor Jacobo Zabludovsky dio a conocer en aquel lejano año de 1971 que los maravillosos “Hermanos Castro” ganaron para México el Festival Internacional de la Canción Popular celebrada en Río de Janeiro, Brasil, con el extraordinario tema «Y después del amor», escrita y arreglada por Arturo Castro, cuya partitura ha estado en el atril de las mejores orquestas del mundo desde aquel lejano año; el tema fue interpretado magistralmente por las melodiosas voces del cuarteto en un lenguaje híbrido, portugués y español, que asombró a propios y extraños. Fue así que en Poza Rica nació musicalmente un grupo audaz que marcó la pauta con una maravillosa modulación de voces y espléndidos arreglos musicales, que le dieron vuelta al orbe que aún recordamos con nostalgia y orgullo. En días pasados en el programa de televisión “El Asalto a la Razón”, que conduce Carlos Marín, presentó en esa cápsula al internacional Arturo Castro, quien cantó su máxima composición e interpretación “Y después del amor”, posteriormente en trío consumado por Jaime Almeida entonaron «Yo sin ti».
El momento culminante de la presentación fue cuando Carlos Marín le preguntó que de dónde había llegado, contestando Arturo inmediatamente «de Poza Rica», orgullo que tenemos quienes los conocimos. Es de reconocer que por todas partes del mundo en donde se presentó y cantó con su estilo magistral al lado de sus hermanos y primos, siempre ha dicho con todo orgullo que salieron musicalmente de la ciudad de Poza Rica. Felicidades a este legendario grupo que alcanzó los más altos y selectos lugares de la música, representando con mucho orgullo a nuestro país y engrandeciendo el nombre de nuestra ciudad, porque entendido esto: ¡Hechos en Poza Rica!
WhatsApp: SDR La Opinión Recargado
Instagram: Laopinionpr
X (antes Twitter) – @laopinionpr
Facebook – @LaOpiniónPozaRica
Youtube – La Opinión Poza Rica
¿Reporte y denuncia?
Si cuentas con imágenes o video que exhiban maltrato, abuso de autoridad, corrupción o cualquier acción inhumana.
¡Por favor, háznoslo saber!
– WhatsApp: 7822199402 <<< ¡click aquí! – Por e-mail: denuncias@laopinion.net <<< ¡click aquí!



