Recientemente, nuestro país recibió el documento que acredita a la Talavera como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Tlaxcala San Pablo del Monte
Ya es oficial, la Talavera mexicana ya es Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Se trata de esta técnica artesanal de producción, esmaltado y decorado que permanece en el país desde el Siglo XVI.
Esto, pues recientemente se recibió el Certificado de Registro Binacional del “Proceso de Fabricación de la Cerámica de Talavera como Patrinomio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Dicho registro es compartido con España, donde también se utiliza esa técnica.
Un proceso por demás oficial
El documento fue entregado por Audrey Azoulay, directora general de la Organización de la UNESCO.
Por parte de nuestro país, éste fue recibido por la secretaria de Cultura Alejandra Fausto y por el canciller Marcelo Ebrard Casaubón.

Mercado El Parian
Esto se dio en una ceremonia oficial, en las instalaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Al respecto, el subdirector general de Cultura de la Unesco, Ernesto Ottone Ramírez, señaló que:
“Debemos comprender que el patrimonio inmaterial es un patrimonio vivo”.

Además, agregó que los artesanos que los acompañaron en el evento representan la salvaguardia de esa herencia.
“Los estados están comprometidos a sostener mediante políticas públicas (esta herencia).
“Esperamos que cada vez que se presenten elementos tan fundamentales de las culturas de las naciones pueda ser con este sentido de identidad, de respeto, pero también con visión de futuro”, puntualizó.
Logro histórico
Aunque es la décima manifestación del país inscrita en la lista representativa, es única en su tipo.
Esto, porque ese trata de la primera manifestación binacional del país y la primera transcontinental de América Latina.

Es por eso que la manifestación Mexicano-española brilla en el listado del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Un fuerte compromiso
Un gran poder siempre implicará una gran responsabilidad.
En este caso, la inscripción exige que se aplican planes de salvaguardia que garanticen la sostenibilidad de este proceso.
Lo que además, exige que se cuide la fabricación y que se dote a los talleres de recursos necesarios para su funcionamiento.
Todo esto, en beneficio de los portadores de esta tradición, que la han conservado a lo largo de generaciones.
