Gracias a la calculadora Nepohualtzinzin, los pueblos prehispánicos probaron su capacidad para resolver operaciones matemáticas.

calculadora_prehispanica_Nepohualtzintzin

Los pueblos prehispánicos eran dueños de un ingenio sin igual, capaces de crear complejos mecanismos, y hasta una calculadora.

Y es que siempre estaban en busca de procedimientos que les facilitaran la vida.

Así, llega hasta nosotros Nepohualtzinzin, un poderoso dispositivo prehispánico muy superior a nuestras calculadoras comunes.

Esto, porque era capaz de realizar funciones superiores a las sumas o restas, pues además permitía multiplicar y dividir.

De hecho, hay quienes comparan este dispositivo, creado por los olmecas, con una computadora manual.

Pero no sólo los olmecas aprovecharon su uso, pues una vez creado, los mayas se dieron a la tarea de perfeccionar el dispositivo.

Fue así que cuando dicho conocimiento llegó a los mexicas, éstos no dudaron en usarlo para facilitar el comercio.

¿Cómo estaba conformada esta calculadora?

Su nombre, Nepohualtzinzin, es el nombre en náhuatl que se le da a este sistema de operaciones matemáticas.

Se trata de un conjunto de esferas alineadas en 13 hileras, mientras que cada hilera cuenta con siete cuentas, 91 en total.

¿Por qué 91 cuentas?

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Este número no se eligió al azar, sino que está relacionado con la forma de vida de los pueblos precolombinos.

En primera instancia, porque este número es la mitad de 182, que es el ciclo del maíz, alimento por excelencia de esa época.

Luego, porque 91 corresponde a una estación del año, o una cuarta parte del año.

Para realizarlo, se dieron a la tarea de observar los patrones matemáticos de la naturaleza.

Diferentes presentaciones, para todos los gustos

Dicha calculadora, que algunos hasta comparan con las tablets, tenía diferentes versiones.

Una de ellas era parecida a los ábacos orientales.

No obstante, se ha encontrado que también era usada como brazalete, facilitando su traslado y uso.

Además, se han encontrado representaciones de este sistema en el diseño de collares y hasta de grecas.

Pero también es común ver esta calculadora en pirámides, en observatorios astronómicos y monumentales esculturas.

Por ALF