Primero en los campos del 4 y Medio, luego en el antiguo aeropuerto de Pemex, pero en ambos casos generó inconformidad por la presencia de viviendas, campos deportivos y comercios.
CABEZA
Sin orden ni logística, el tiradero de escombros producto de la inundación
POR ROBERTO AGUILAR TOLENTINO
Poza Rica, Ver.- Cuando la presidenta Claudia Sheinbaum llegó a su primera reunión en el centro de comando en Poza Rica para atender la contingencia por la inundación, la indicación fue «ponerse a trabajar», no perder el tiempo en reuniones sin sentido y sin ningún beneficio para la población en desgracia.
Los ciudadanos acusan que, al parecer, pocos o nadie entendió, pues hasta ahora nadie ha pensado en el tema del confinamiento de los desechos o residuos generados en las colonias inundadas: colchones, estufas, refrigeradores, camas, muebles y demás artículos que se echaron a perder por el agua.
Señalan que nadie planeó un tiradero formal, y los transportistas que llegaron bondadosamente a ayudar a nuestros hermanos en desgracia no sabían hacia dónde dirigirse ni dónde depositar los escombros.
Primero se intentó usar los campos del 4 y Medio; luego, los terrenos de lo que antes fue el aeropuerto de Petróleos Mexicanos. Pero tan pronto como los ciudadanos se dieron cuenta, se generó inconformidad, porque tampoco fueron avisados con tiempo, como debió ser.
La mandataria nacional decía en la reunión «privada»: tomarse selfies en la zona del desastre no sirve de nada; «hay que crear estrategias para agilizar la limpieza y darle estabilidad a los damnificados: alimentos, agua, ropa, todo lo necesario».
Como en Poza Rica, otros municipios viven la misma situación: no saben dónde tirar tantas toneladas de escombros contaminados con aguas negras, sangre de animales e incluso hidrocarburos. Así la magnitud del terrible desastre; así la magnitud de la falta de coordinación de quienes deben plantear estrategias sustentables, precisaron los molestos ciudadanos.
