En Poza Rica comienzan a salir a flote los excesos y abusos que dejó la pasada administración municipal, particularmente en el tema de las basificaciones otorgadas al vapor y sin el menor pudor.
En contubernio con dirigentes sindicales, entre los que destaca el señalado y controvertido Vicente Guzmán Oliver, y bajo la complacencia del entonces gobierno encabezado por El Pulpo Remes, se heredó al municipio una pesada carga financiera: decenas de trabajadores basificados sin mérito, sin antigüedad y sin más credencial que el amiguismo.
Los ejemplos sobran. Hijos de exfuncionarios, como en el caso del exregidor Rogelio Quiroz, además de allegados, compadres y hasta parejas sentimentales de servidores públicos, habrían sido beneficiados con una base laboral, desplazando a empleados que llevan años trabajando y esperando una oportunidad legítima.
Se trata de una práctica que no solo lastima las finanzas municipales, sino que profundiza la descomposición interna de los sindicatos de empleados municipales, convertidos en cómplices de la corrupción en turno.
Sin embargo, la semana pasada trascendió una señal que muchos esperaban: el nuevo jefe de Recursos Humanos, quien se dice proviene de la capital del estado, habría recibido la instrucción clara de iniciar una verdadera depuración.
El objetivo es retirar las bases otorgadas de manera irregular y poner fin a una simulación que durante años permitió que una bola de recomendados siguiera mamando de la ubre presupuestal, mientras los verdaderos trabajadores seguían relegados.
Este movimiento deja ver que el gobierno municipal que encabeza Ada Rodríguez, al menos en este tema, no estaría dispuesto a solapar las anomalías heredadas.
No se trata de alabanzas gratuitas, sino de reconocer que, si realmente se quiere transformar la esperanza de los pozarricenses en un gobierno con rumbo, este es un paso correcto.
La limpia no solo representa un acto de justicia laboral, sino también un ahorro significativo de recursos públicos.
Ojalá que esta voluntad se mantenga y que las malas prácticas heredadas de la administración pasada sean sacudidas de raíz, porque solo así, marcando distancia con los vicios del ayer, se podrá comenzar a construir una verdadera diferencia en la vida pública de Poza Rica.





