Recuerdan "La Casa Bustos", histórica tienda de abarrotes

El cronista de Tihuatlán rememoró el emblemático comercio de abarrotes, que durante décadas fue punto de encuentro, abastecimiento y convivencia para las familias.

Hipólito Moreno Tapia

Tihuatlán, Ver.- Mucho antes de la llegada de las tiendas de conveniencia, en la esquina de lo que hoy es el bulevar Bicentenario y la calle Salvador Díaz Mirón se encontraba uno de los comercios más representativos de la Villa de Tihuatlán: «La Casa Bustos», un establecimiento que dejó una profunda huella en la memoria colectiva del municipio.

El cronista de Tihuatlán, Gregorio Bustos Serrano, relató que la tienda fue fundada en la década de los cincuenta por José Bustos Carballo, quien previamente trabajó para Petróleos Mexicanos en el campamento de perforación terrestre conocido como «La Charmex», ubicado en el actual ejido Los Pinos.

Gracias a su ubicación estratégica, «La Casa Bustos» se convirtió en parada obligada para habitantes de comunidades ubicadas sobre la carretera hacia Tuxpan y la entonces naciente ciudad de Poza Rica, quienes acudían a surtirse de alimentos, semillas, granos, herramientas y artículos de uso cotidiano.

A finales de los años sesenta, el negocio adoptó el nombre de «La Proveedora», conservando el modelo tradicional de atención: un gran mostrador de madera, productos vendidos a granel y la emblemática libreta de fiado, donde se registraban las compras de las familias hasta los días de pago o de cosecha.

Además de su función comercial, el establecimiento era un espacio de convivencia donde circulaban noticias, se fortalecían amistades y se mantenía el contacto entre los habitantes del pueblo.

Con el paso de los años, don José Bustos emprendió nuevos proyectos y el inmueble cambió de propietarios y usos. Tras un incendio provocado por un cortocircuito, el edificio fue utilizado como bodega y actualmente alberga una sucursal de OXXO.

Para Gregorio Bustos Serrano, aunque las puertas de «La Casa Bustos» se cerraron hace décadas, su legado permanece vivo en la memoria de generaciones de tihuatecos que aún recuerdan el aroma del café, los granos y la calidez de un comercio que fue mucho más que una tienda.

Por Redactor1