Lo que parecía ser una esperanza para el municipio de Poza Rica con la llegada de nuevos integrantes en el cabildo, pronto se ha convertido en una lección de desilusión. Los ediles, algunos con ganas de proyectarse y otros con intereses políticos, se han dedicado más a ocupar el reflector que a resolver los problemas reales de los pozarricenses. Y aunque la imagen que intentan construir en los medios les puede dar momentáneamente protagonismo, en el fondo se está demostrando una alarmante falta de resultados.
No es novedad que algunos regidores han decidido contratar sus propios medios de difusión, con la única intención de ampliar su imagen personal y generar una falsa sensación de trabajo. En lugar de estar inmersos en la toma de decisiones y propuestas concretas para la solución de los problemas que enfrenta la ciudad, han optado por el bombo y platillo. Pero hay quienes dirán que son los primeros días de haber tomado posesión de sus cargos; sin embargo, esos mismos regidores que hoy se pavonean en redes sociales, mañana se verán buscando justificar su inactividad y su falta de propuestas serias.
En estos primeros días de gestión, muchos ciudadanos ya han comenzado a detectar lo que parece ser un ejercicio de demagogia pura: muchas palabras, muchos proyectos y anuncios de mejoras, pero pocos resultados tangibles.
Es fácil caer en la tentación de hablar de ideas brillantes y de proponer grandes proyectos, pero la realidad de los hechos es otra. La poca capacidad de ejecución y la falta de compromiso son evidentes cuando los problemas de Poza Rica, desde la infraestructura hasta la seguridad pública, siguen sin resolverse de manera eficaz.
Lo peor de todo es que este comportamiento no es solo una casualidad. Muchos de los ediles que hoy se encuentran moviéndose en círculos mediáticos y publicitarios tienen en mente sus propios intereses políticos y se están posicionando para lo que viene: las campañas electorales.
Algunos ya sueñan con ser candidatos en la siguiente elección y, por eso, ante la falta de acción concreta, recurren a la estrategia del “todo se vale”, buscando que su nombre sea asociado a lo que podría ser un futuro político.
Pero la gente ya no es tonta. Los pozarricenses han aprendido a identificar a quienes solo se mueven por intereses mezquinos y no por el bienestar colectivo. No se trata de hacer una crítica por el simple hecho de criticar.
Lo que se espera de un Gobierno Municipal es que, con hechos reales, se logren transformar las promesas en resultados. El cabildo de Poza Rica, en lugar de ser un motor de cambio, se está convirtiendo en puro circo, maroma y teatro, donde algunos parecen estar más preocupados por su propia imagen que por la de la ciudad que dicen representar.
Así que, señores y señoras ediles, basta de gastar saliva a lo tonto. El pueblo de Poza Rica está cansado de promesas vacías, de anuncios grandilocuentes y de proyectos que nunca llegan a concretarse. Los pozarricenses quieren ver resultados concretos: calles mejoradas, servicios eficientes, programas de apoyo reales y una verdadera estrategia para enfrentar los retos de la ciudad.
Es hora de que los ediles demuestren con hechos, no con palabras, que realmente están comprometidos con el bienestar de su gente. Y a quienes creen que el reflejo en los medios es suficiente para ganar el favor popular, deben saber que el pueblo ya está despertando y que no habrá campaña ni estrategia publicitaria que oculte la falta de compromiso y la improvisación.
En seis meses, amigos lectores, no será necesario gastar tinta de más. El desempeño real de cada uno de los 12 ediles se hará evidente y, en ese momento, será el propio pueblo el que determine si realmente están trabajando por Poza Rica o si solo se han sumado al largo listado de funcionarios que, al final, solo vienen a llenar sus bolsillos con el presupuesto de todos los pozarricenses.





