José Manuel Cárdenas Vázquez
Por: Ing. José Luis Rodríguez Badillo
José Manuel es un orgulloso ciudadano originario de Poza Rica, quien dignificó su orgullo de pertenencia a esta ciudad, emprendiendo la práctica del atletismo con tal entusiasmo y compromiso en su niñez que alcanzó el máximo logro en su categoría en juegos, escolares, estatales, nacionales y lograr ser seleccionado nacional para los primeros Juegos Panamericanos. Sus participaciones abrieron la puerta del atletismo a niños y adolescentes en la pista y campo, siendo espejo para otra generación de que lo emularon. Actualmente es jubilado de Petróleos Mexicanos, disfrutando de la vida en familia; sus vivencias y conocimientos de la ciudad lo hicieron merecedor de ser integrante del primer “Consejo de la Crónica de Poza Rica”.
José Manuel nació el 6 de julio de 1948 en la colonia Obrera, corazón de Poza Rica, es hijo único del matrimonio que integraron Lorenza Vázquez Licona y Crisóforo Cárdenas Olmedo, que al unir sus vidas Doña Lorenza tenía a su hija Bellalina Pérez Vázquez, y se integró a la feliz familia, tuvieron su domicilio en la inolvidable cuartería No. 48, departamento 1, de la colonia Obrera, centro histórico de la ciudad y lugar de privilegio, de ahí caminaba pocas cuadras para estudiar en la Escuela Artículo 123 María Enriqueta, en donde comenzó a tomar sus primeras clases de Educación Física con el Prof. Celestino Bautista Hernández y Marcos García Ramírez, quienes descubrieron sus dotes congénitos para el atletismo, llenando la mirada de sus maestros cuando era un niño de 13 años de edad, teniendo como pruebas la carrera de 75 metros planos, salto largo y el relevos de cuatro por 75.
Marcos descubrió su especialidad y lo tomó a su cargo, que fue cuando empezó a exponerle la disciplina iba a practicar en el atletismo, y desde lo más básico explicó que tácitamente el salto de longitud se compone de tres fases esenciales en la técnica del atletismo, comenzó enseñándole la preparación del salto, que inicia con una carrera a máxima velocidad sobre el plano, seguido con el impulso del atleta, que sin perder velocidad se impulsa verticalmente para el salto, y en el periodo de vuelo es donde cubre una porción del suelo, antes de llegar a la arena de la fosa, que es en donde queda la marca que es el punto de medición.
Bajo la mirada de Marcos García, José Manuel cotidianamente hacía la rutina de manera constante una y otra vez, en donde Marcos corregía la secuencia y él luchaba por lograr su máxima distancia. En esas sucesiones, su maestro veía que en el salto se despegara del suelo en buen ángulo y registrara la velocidad de sus recorridos hasta la caída suave sobre la arena, midiendo cada uno de los saltos y registrando las distancia en cada uno, viendo gratamente la mejoría en cada uno de los días, lo que entusiasmado comentaba con la joven promesa del atletismo.
Después de cada entrenamiento, y con el cansancio a cuestas, José Manuel volvía a casa feliz porque ya había descubierto secretos de esta modalidad del atletismo, los que desconocía, y daba amor por el salto de longitud, amor que quedaba de manifiesto cada día en la fosa adyacente a la pista de atletismo, bajo la mirada de sus compañeros de entrenamiento y Prof. Marcos García, que con singular alegría veía que su alumno ya rebasaba los 5 metros con sus intrépidos saltos.
Marcos García era un profesor egresado de la escuela profesional en Educación Física y con vasta experiencia en la preparación de atletas triunfadores en otros estados, varios de ellos de alto rendimiento, y fincó en José Manuel un gran anhelo por generar en él un atleta de esas dimensiones y con ello comenzar en Poza Rica una estela de éxitos como fue antes de llegar a la urbe petrolera. Ambos formaron una dupla muy notoria y admirada, ya que José Manuel tenía aptitud y gran desempeño en la fosa, donde actuaba con entusiasmo. Dos grandes amigos, no obstante la diferencia de edades entre alumno y maestro.
Fue practicando en la fosa día a día que José Manuel inició a tener competencias en interescolares y compañeros de entrenamiento, gran grupo de estudiantes que encontraron en el atletismo la oportunidad de hacer deporte como complemento a la educación académica, no obstante, la carencia de ropa especial para practicar las disciplinas de este deporte no había a la venta en Poza Rica, eran manufacturados por familiares de los atletas para competir, y a falta de tenis competían descalzos o en calcetines, como fue el caso de José Manuel, que así fue tejiendo victorias y trofeos en cada una de las competencias que participaba.
En el año de 1962 asistió representando a la Escuela Artículo 123 María Enriqueta, a los juegos Inter primarias de pista y campo en el Estadio 18 de Marzo, en donde participaron las escuelas Ing. José Colomo, Enrique C. Rébsamen, Concepción Fuente, Miguel Alemán, Art. 123 Benito Juárez, Niños Héroes de Chapultepec, Benito Juárez y Venustiano Carranza, entre otros, competencia que logró ganar el primer lugar con un salto de 5.30 metros de longitud, que le dieron el derecho de asistir a los juegos estatales, refrenda la marca con la que ganó y el privilegio de representar al estado de Veracruz en los décimos juegos Nacionales Infantiles.
Con enorme entusiasmo y singular orgullo viajó a Ciudad Victoria, Tamaulipas, representando a Veracruz en juegos Nacionales infantiles el día 24 de abril de 1962, justa celebrada en el estadio del Centro Deportivo Marte R. Gómez, donde fue la fiesta deportiva sin precedente en nuestro país, no obstante las limitaciones con la que José Manuel participó no perdía su ánimos, siempre alentado por sus amigos de la delegación integrada de 42 entre delegados que acompañaban a Enrique Morales, coordinador Deportivo, competidores que llegaron a dar la grata sorpresa.
Mientras José Manuel empezaba sus movimientos de calentamiento junto a otros competidores, Enrique Morales hacía el registro de los atletas para recibir el número de competidor y turno que le correspondería para saltar entre los 25 adolescentes, el pozarricense seguía calentando ante la atónita vista de verlo descalzo, cuando de pronto el juez se acerca a la pista, los llama y dice aquel 7 de mayo de 1962 el orden en que saltarían, y sin conocer a sus competidores tenía confianza en sí.
Los auxiliares nivelaron con una pieza de madera la arena de la fosa y empieza el orden de saltar, detrás de varios jóvenes que habían saltado tocó el turno de José Manuel, de quien no quitaban la mirada al verlo correr descalzo a la fosa, y este con un descomunal salto los jueces dan por limpio el salto, y miden 5.35 metros su salto, colocándolo en el primer lugar, dejando por mucho atrás a los que habían saltado y al resto de participantes, manteniéndose así y ser declarado ganador, justa en que otra pozarricense alumna de Marcos García, Sandra Luz Arellano, quien logró su participación en el lanzamiento de disco, ganando la medalla de primer lugar junto a José Manuel en ese día para Veracruz. Logro indeleble en la memoria de quien participó descalzo convirtiéndose en el gigantesco salto con su marca.
Con buenas cuentas regresó a Poza Rica, su entrenador Marcos García los visitó al día siguiente para felicitarlos, ambos al ganar dejaron sus marcas como récord nacional en la historia del estadio Antonio R. Márquez, Veracruz y país, y ejemplo espejo para niños y jóvenes que compartían cotidianamente los entrenamientos en la Esc. Artículo 123 María Enriqueta, quienes pusieron más ahínco a su convicción. Una vez pasadas las mieles de la victoria, se retomó el entrenamiento con el Prof. Marcos García, quien de manera humilde y mesurada tomaba el tiempo necesario para mejorar el estilo competitivo de los niños y jóvenes en sus disciplinas en el lanzamiento de bala, jabalina y disco, carreras de 50 y 75 metros planos, relevos de las dos últimas, llamando la atención de quien pasaba por la cerca perimetral de la escuela, que no se podía sustraer para un rato y ver la cantera de atletas en sus entrenamientos con mucha atención a las indicaciones de su estimado profesor.
Por razones obvias, Sandra Luz Arellano y José Manuel tenían una preparación con miras a los siguientes juegos eliminatorios inter escolares, estatales, constituidos en la joya de la corona del atletismo escolar de Poza Rica y el estado, su preparación era ya objetiva, medible y cuantificable, por ser los atletas a vencer en los siguientes eventos de atletismo, de ahí la atención en vía de más logros asonantes a nivel nacional.
Durante septiembre, José Manuel intensificó sus entrenamientos en el estadio 18 de Marzo, bajo el mismo formato junto a Sandra Luz, ambos con sus marcas anteriores se preparaban con ánimo para asistir a los decimosegundos juegos Nacionales en el Distrito Federal, sede de la justa, en la que lamentablemente el Prof. Enrique Morales no integraba a Marcos García Ramírez en la delegación de Poza Rica, y no tenía oportunidad de asesorar en el momento de la competencia, siendo quien diseñó el proyecto de preparación, con el que se prepararon los atletas pozarricenses, y en lo particular a José Manuel, para los juegos Nacionales de octubre.
La delegación veracruzana llegó a su cita para los juegos Nacionales un día antes, y el 28 de octubre de 1962, en la Magdalena Mixihuca del Distrito Federal, donde se desarrollaría la justa de atletismo, llamada “La Magna Fiesta del Atletismo” de nuestro país, que estaba representada por los 32 estados de la República, evento en el que se dio cita la prensa especializada en el deporte y se ponía a prueba la capacidad, estilo, fuerza y juventud de los participantes; era la hora de alcanzar el sueño de una victoria y poner en alto el nombre de su estado, ciudad y su familia.
Desde la tribuna se disfrutaba el ver varios grupos de adolescentes vestidos con los colores emblemáticos de su estado, entre ellos nuestro estado, pero insólito ver a José Manuel Cárdenas calentado sobre el césped descalzo, y de esta forma en el primer salto del 28 de octubre, en el que marcó la distancia de 5.35 metros, la que mantuvo como el más largo de los tres intentos que marca la regla de competencia, y la que nadie pudo ni siquiera estar cerca de alcanzarla, mucho menos quitarle la medalla de primer lugar y el derecho a participar en la eliminatoria para los primeros juegos Panamericanos infantiles que se llevarían a cabo en la ciudad San Juan de Puerto Rico, llamada por su belleza “La Isla del Encanto”.
Al momento de la premiación, el Comité Organizador sorpresivamente invitó al Lic. Fernando López Arias, notable veracruzano que integraba el gabinete del gobierno federal, para que pasara a premiar a los ganadores de ese momento, entre ellos a entregar la medalla de primer lugar a José Manuel Cárdenas, que de forma discreta le preguntó por qué había saltado descalzo, refutando el adolescente que por falta de recursos y apoyo, le reiteró las felicitaciones e instruyó a uno de sus colaboradores tomara nota, y días después José Manuel recibió un par de zapatos especiales para la práctica del atletismo.
Semanas después llegó el nombramiento y acreditación a la Dirección de Deportes del Ayuntamiento para que José Manuel se concentrara en la ciudad de México, y que por una incongruencia, egoísmo y maldad no se le notificara al joven hasta que una secretaria tuvo el acierto de avisarle discretamente un día antes en que se llevaría a cabo la eliminatoria para integrar la delegación para Puerto Rico 63.
Aquella misma noche, solo salió al Distrito Federal para el hit eliminatorio que se llevaría a cabo el día 28 de octubre de 1962, llegando a la Magdalena Mixihuca, lugar de la competencia cuando estaba por comenzar el tercer intento, presto se reportó, pero por las prisas olvidó su maletín con los zapatos para competir en el taxi y no tuvo de otra, y comenzó a calentar descalzo después que le dijeron que se integrara al tercer intento, enterándose que el salto que tenía que superar era de 6.01 metros de un joven de Chihuahua llamado Fernando Goodyear.
Cuando llegó su turno sabía que tenía que ejecutar un salto titánico, así que tomó su posición, emprendió la carrera lo más veloz que pudo y al llegar a la tabla tomó impulso y saltó ante la mirada expectante de los presentes bajo un silencio total; se veía literalmente volar y cayó a la arena de la fosa bajo una larga exclamación de “Ah”, expresando admiración y sorpresa de quienes lo vieron. Los jueces midieron el punto de la marca que dio 6.30 metros, marcando récord nacional y boleto para participar en los primeros Juegos Panamericanos infantiles.
Al llegar a Poza Rica estaba convertido en el personaje del momento, el Ing. Raúl Valencia Toledo, presidente municipal, organizó un magno homenaje en la Cancha Antonio J. Bermúdez, con la intervención del Ing. Luis Manuel Contreras Rodríguez, Superintendente de Petróleos Mexicanos, Sr. Samuel Terrazas Zozaya, Secretario General de la Sección 30 de STPRM, autoridades deportivas y académicas, el Teniente Coronel Braulio Galicia Espinoza, empresarios, comerciantes y la sociedad en general, quienes obsequiaron vales para ropa, objetos escolares, ropa deportiva y bajo un lleno en la cancha un magno reconocimiento, siendo el obsequio de una plaza para trabajar en Pemex como aprendiz, lo más importante, pues ayudó a tener la oportunidad de tener una plaza laboral que aliviara su escasez. Días después se entera por las noticias que La Unión Americana había integrado a Puerto Rico como un estado más y ahí terminó el sueño de los Panamericanos, ¡Cosas de la vida!.


