Poza Rica queda en el abandono

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Poza Rica queda
en el abandono

POR: FABIÁN MARTÍNEZ

Como era de esperarse, el desastre que deja el actual Gobierno Municipal de Poza Rica no es menor. El saldo de una administración marcada por la inacción, la improvisación y la ausencia política hoy salta a la vista en cada rincón de la ciudad. Y no, no es exageración, basta con recorrer las calles para entender por qué, en los hechos, pareciera que no existieron regidores en el ayuntamiento.

La explicación es tan cruda como realista, muchos de ellos solo esperan la llegada del 31 de diciembre, fecha en la que dejarán de “mamar de la ubre presupuestal”. Mientras tanto, Poza Rica permanece hundida en una larga lista de problemas que no solo se acumularon, sino que se agravaron ante la indiferencia oficial.

La basura sigue siendo una postal cotidiana, la inseguridad no da tregua, las inversiones brillan por su ausencia y las obras públicas son prácticamente inexistentes. Pero si algo dejó al descubierto la inundación del 10 de octubre, fue la obsolescencia total del sistema de drenaje en la ciudad.

Hoy, la mayoría de las colonias ubicadas en zonas bajas enfrentan una situación crítica, es decir, drenajes azolvados, otros más fracturados, y calles que con una mínima lluvia se convierten en ríos de aguas negras. Un problema estructural que fue ignorado durante años y que ahora cobra factura, no solo en infraestructura, sino en salud pública y calidad de vida.

Muchos justifican esta omisión con el viejo argumento de siempre, las obras subterráneas no se ven, no lucen y no generan votos, se quedan enterrados junto con los reflectores que tanto seducen a los partidos en el poder.

Y quizá tengan razón. Pero esta vez si los gobiernos que vienen no quieren cargar con el peso de esta herencia maldita, no habrá de otra más que entrarle de frente.

La reconstrucción del sistema de drenaje y, en casos extremos, la reubicación de viviendas, serán tareas inevitables si se pretende evitar que Poza Rica siga colapsando cada temporada de lluvias.

Lo paradójico es que, tras el nulo trabajo de la administración saliente, cualquier esfuerzo mínimo del próximo gobierno será suficiente para que la ciudadanía perciba un cambio. Así de bajo quedó el listón. Así de profundo fue el abandono.
Poza Rica no necesita discursos ni promesas recicladas, necesita obras que no se vean, pero que se sientan. Porque el verdadero progreso no siempre brilla, pero sí sostiene a una ciudad que hoy, literalmente, se está hundiendo.