Centenario de la creación de la Secretaría de Educación Pública
Enrique Fernández Ramírez
En la inercia de los festejos por los centenarios y bicentenarios por parte del gobierno mexicano, en esta semana le tocó su turno a la Secretaría de Educación Pública, SEP. A diferencia de las otras conmemoraciones, a las que ha asistido el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en ésta no estuvo presente. En su representación envió a María Elena Álvarez-Buylla Roces, directora del Conacyt, a la ceremonia conmemorativa del Centenario de la Fundación de la SEP, celebrada el 6 de octubre en el patio central de la histórica sede de esta secretaría.
Con este evento se da inicio a un extenso programa de actividades académicas, educativas y culturales, que se desarrollarán en los próximo días y meses, y culminarán hasta octubre de 2022. Pero la ceremonia de esta semana que era la conmemoración oficial fue desairada por el presidente.
Pareciera un detalle menor y se podría argumentar que el ejecutivo tenía otras actividades que realizar en esa misma hora. Sin embargo no se supo que haya sucedido algo de extremada urgencia que hiciera imprescindible su presencia en otro lugar. Nada que no pudiese ajustarse en su agenda y hacer el esfuerzo por asistir al acto dedicado a la educación en México. Se cumplen cien años de una secretaría encargada de una actividad clave en la vida del país. Debió enviar, con su asistencia, una señal de que sí le importa la educación, los estudiantes, los maestros y el futuro de la nación. En política la forma es fondo.
En el contexto del centenario de la SEP, se pueden advertir varios pendientes o aspectos que se están descuidando por parte del gobierno de la cuarta transformación. En cien años de educación en México los saldos no son favorables, en resultados de aprendizaje, en cobertura educativa, en justicia salarial para los maestros.
A un siglo de educación desde que se fundó la SEP, se sigue teniendo una deuda con la sociedad, la de hacer efectivo el derecho a la educación de todos los mexicanos. No sólo no se logra que todos los niños accedan a la escuela, sino que de los niños que ingresan, el sistema educativo no tiene la capacidad de retenerlos hasta que concluyan su educación. De cien niños que ingresan a la educación primaria, solo 27 logran concluir una carrera. Los datos de la deserción escolar son dramáticos.
Siendo honestos, es impreciso e injusto conceptualmente, denominar como deserción a este fenómeno educativo. Pues el término “desertar”, de donde se deriva “deserción”, tiene el significado de abandono sin autorización, de irresponsabilidad o cobardía. Y no es el caso de los estudiantes que no concluyen su educación. Son otros factores los que intervienen y los obligan a dejar sus estudios.
Es más apropiado hablar de abandono escolar, expresión que no implica necesariamente responsabilidad de los alumnos, sino que quien abandona a los escolares, la mayoría de la veces, es el mismo sistema educativo que no tiene la capacidad de conservarlos en las aulas, y el Estado poco o nada hace por ellos. Se les deja a su suerte, y es más fácil y cómodo llamarlos desertores.
Sin embargo, los programas sociales como las becas a estudiantes, y apoyos económico a los “jóvenes construyendo el futuro” pueden ser un paliativo para este problema. De igual manera, las universidades Benito Juárez pueden abrir las oportunidades para que más estudiantes accedan a la educación superior. Pero deberá transcurrir más tiempo para evaluar el impacto que tendrán en el abatimiento del abandono escolar.
Otra nota discordante en los festejos del centenario de la SEP, es la situación salarial de los docentes. El caso más notorio es el de los maestros de Michoacán donde alrededor de 28 mil maestros no han recibido su pago desde el mes de agosto. Como medida de presión los maestros tienen bloqueadas las vías del ferrocarril en el municipio de Uruapan, bloqueo que lleva ya más de un mes, y ha provocado grandes pérdidas económicas.
Por otra parte, los maestros de la Sección 7 de Chiapas se encuentran también inconformes, al grado de que el pasado 27 de agosto bloquearon el paso al presidente y no le permitieron que ingresara a su conferencia de prensa matutina. Los maestros le exigían que cumpliera con la derogación de la reforma educativa y con las mesas de diálogo para negociar prestaciones. En esa ocasión el presidente no quiso dialogar con los maestros. Mas tarde declaró que no será rehén de nadie y que “ni FRENA ni la CNTE detienen al Presidente”
En general, los salarios de los maestros son bajos. Un maestro de nuevo ingreso tiene percepciones salariales que son insuficientes para satisfacer dignamente sus necesidades básicas. Se debe considerar que es un trabajo profesional, las múltiples labores que realizan y la complejidad de muchas de sus actividades. Además no gozan de viáticos, y la mayoría de los docentes labora en comunidades alejadas de su lugar de residencia, por lo que tienen que destinar para su traslado, una cantidad importante de sus ingresos para el pago de sus pasajes. Además, tienen que comprar con sus propios recursos, muchos de los materiales que requieren para su trabajo. Esto ha constituido ya, lo que se denomina precarización docente.
En lo pedagógico, falta mucho por hacer. A casi tres años de este gobierno no se ha podido concretar un modelo educativo que armonice con los postulados de la Nueva Escuela Mexicana, insignia educativa de la cuarta transformación. Aún se siguen aplicando el Plan de estudios, los programas y libros de texto de la Reforma educativa del sexenio de Enrique Peña Nieto. La reforma educativa neoliberal sigue vigente, no hay ningún cambio significativo. No se ha precisado qué tipo de mexicano se pretende formar y hacia dónde queremos ir como nación.
De la misma manera, en el aspecto laboral las dificultades en la evaluación de los docentes se han complicado aún más. El proceso actual de evaluación docente ha resultado ser muy engorroso, complejo y estresante para los maestros. Lo único que se suprimió de la reforma anterior fue el aspecto de la permanencia. Es necesario que la SEP atienda las inconformidades del magisterio en este rubro. El desdén del ejecutivo al no asistir a la celebración oficial del Centenario de la SEP, se refleja en el poco interés que se advierte hacia los problemas educativos que se han mencionado. Urge que el Presidente voltee la mirada hacia la educación, actividad clave en la construcción del tipo de país que queremos. Para que haya verdaderos motivos para el festejo. Como él mismo dice: es tiempo de definiciones.

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