El legado de trabajo, tradición e historia es el que han dejado los oficios que tuvieron auge en décadas pasadas y que se niegan a quedar en el recuerdo, pues luchan contra el consumismo de miles de productos desechables que circulan actualmente.
La sastrería, barberos, renovadoras de calzado, el afilador y otros trabajos han sido desplazados por los productos industriales que tienen menor resistencia que los elaborados artesanalmente, pero debido a que su costo es mucho menor la gente opta por comprarlos.
Jorge Aparicio, sastre por más de 4 décadas, aprendió el oficio a los 10 años de edad y justo en su cumpleaños once comenzó a trabajar como sastre, “No lo aprendí en la escuela… todo fue empíricamente a como mi papá me iba enseñando”, recordó.
Por PAULO RUIZ VARGAS
Foto: Miguel Rivera Salinas
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