NI PARA ESTORBAR SIRVEN EDILES DEL PAN

De los tres ediles de Acción Nacional en el gobierno de Poza Rica no se hace uno; y si algo comienza a generar comentarios entre diversos sectores de Poza Rica es el desempeño de los tres regidores emanados del Partido Acción Nacional (PAN), cuya presencia en el Ayuntamiento parece pasar desapercibida cuando se trata de atender las demandas más sentidas de la población.

A seis meses de iniciado el gobierno municipal, son muchos los ciudadanos que se preguntan cuál ha sido la aportación real de Linaloe San Román, Yuliet Gallardo y Johnny Saucedo, pues más allá de las fotografías oficiales, los eventos públicos y la actividad en redes sociales, cuesta identificar iniciativas, propuestas o gestiones que hayan impactado de manera significativa en beneficio de los pozarricenses.

El sentir de la ciudadanía es que los espacios obtenidos por el PAN dentro de la administración municipal no han servido para construir una oposición crítica, responsable y vigilante, sino para mantener una presencia política sin mayor trascendencia en las decisiones que afectan al municipio.

Tampoco han faltado las voces que recuerdan las alianzas y acuerdos políticos que, según distintos actores locales, permitieron la llegada de estos personajes a sus actuales posiciones. Bajo esa lectura, los tres regidores no serían producto de un liderazgo propio o de un respaldo ciudadano sólido, sino de negociaciones partidistas que terminaron por otorgarles espacios dentro del gobierno municipal.

Ante esto, resulta difícil hablar de una verdadera oposición cuando existen señalamientos sobre cercanías políticas entre actores del PAN y figuras relevantes de Morena en la región; esa situación alimenta la percepción de que las diferencias ideológicas desaparecen cuando entran en juego los intereses políticos y los acuerdos de grupo. Por eso a nadie se le olvida que el que fuera candidato a la presidencia municipal por el PAN, Leonardo Amador Rodríguez, siempre ha sostenido alianzas con el actual diputado y exalcalde de Morena, Javier Velázquez Vallejo, quien por cierto es un secreto a voces que traicionó a su partido para apoyar al panista y obtener una votación que les dio esos tres espacios que ahora ocupan como adorno.

La gran pregunta es si el PAN veracruzano está dispuesto a revisar el desempeño de sus representantes o si continuará tolerando una actuación que para muchos ciudadanos ha sido irrelevante; la llegada de Ana Ledezma a la dirigencia estatal representa una oportunidad para evaluar qué tan comprometidos están sus cuadros con los principios que dicen defender, porque si no hay resultados, si no hay gestión y si no existe una postura firme frente al gobierno en turno, entonces la ciudadanía tendrá motivos para pensar que algunos cargos públicos no están sirviendo para representar al pueblo, sino únicamente para conservar cuotas de poder. Y en política, cuando los representantes dejan de representar, tarde o temprano los ciudadanos terminan pasando la factura.