A apenas 20 días de que inició la presente administración municipal en Poza Rica, los acomodamientos internos aún no parecen estar del todo definidos. Diversas áreas del gobierno muestran una lucha intestina entre quienes ocupan algunas direcciones, donde incluso quienes antes tenían control absoluto parecen ver disminuida su autoridad, situación que, evidentemente, no les agrada.
Este tipo de conflictos internos, lejos de fortalecer a la administración, la debilitan. Hay quienes parecen anteponer sus intereses personales a los objetivos que deberían guiar el trabajo de un gobierno municipal.
Algunos funcionarios parecen más preocupados por atraer reflectores que por hacer brillar los resultados colectivos a favor de los ciudadanos. El trabajo en equipo debería ser la verdadera vitrina, no el protagonismo individual.
En las primeras sesiones de Cabildo ya se pudieron identificar los roles de los regidores de oposición. Los tres ediles de Movimiento Ciudadano muestran que no serán simples espectadores, mientras que otros señalan la ambición de un regidor del Partido del Trabajo, presuntamente Héctor Probo Martínez, que intenta colocarse como líder dentro del cuerpo edilicio, generando tensiones internas.
En este escenario, la figura del secretario del Ayuntamiento, Roberto López Almora, cobra relevancia. Con experiencia en debate político y negociación, su papel será clave para calmar los impulsos que surjan entre los miembros de la oposición, evitando que los conflictos internos se traduzcan en un estancamiento administrativo.
Por otro lado, los ediles panistas parecen más inclinados a actuar como aliados estratégicos, conscientes de los beneficios que ciertas conveniencias políticas pueden generar. Solo el tiempo dirá si estas alianzas se traducen en resultados para la ciudad o simplemente en acuerdos de conveniencia.
En Poza Rica, las primeras semanas de la administración muestran que la política municipal no solo se juega en los despachos, sino también en los egos y las ambiciones personales. Mientras tanto, los ciudadanos observan, esperan y exigen que el verdadero brillo recaiga en el trabajo del gobierno y no en la disputa interna de quienes lo integran. Así las cosas, será en las próximas semanas cuando se vea “cómo masca la iguana”.





