Migajas de PEMEX para la zona norte

¿QUIÉN MANDA EN LAS CALLES DE P.R.?

Para muchos habitantes de la zona norte, la entrega de apoyos que Petróleos Mexicanos (PEMEX) realizó el pasado lunes a 15 municipios tuvo un sabor agridulce. Mientras las fotografías oficiales mostraban sonrisas, eventos ordenados y discursos de agradecimiento, en la memoria de la región siguen frescos los daños ambientales provocados por las constantes fugas en ductos de Veracruz y la sierra poblana.

La evidencia de contaminación está ahí, frente a comunidades que han sufrido afectaciones en su salud, sus cultivos y su agua. Y eso, por más camiones o equipo donado, no se borra. Lo que sí trascendió es que este “gesto” sería apenas el inicio de nuevas inversiones que la empresa del Estado tiene previstas para la región.

Pemex quiere enviar un mensaje donde se vea que aquí siguen las mayores reservas petroleras del país, un dato que buscan posicionar no solo a nivel nacional, sino también internacional; no es casualidad. Hay que recordar que ya lo intentaron antes. Primero, con el ambicioso proyecto del Paleocanal de Chicontepec, y después con el famoso ATG; ambos fracasaron. La explicación oficial fue la falta de tecnología para extraer el hidrocarburo alojado en lo profundo.

Así, a pesar de miles de millones invertidos, el sueño de reactivar la producción quedó en eso… en un sueño caro. Pero entre los trabajadores petroleros corre otro rumor: que para el próximo año Pemex lanzará un nuevo proyecto, con nuevo nombre, nuevo logotipo y nuevas promesas; uno que podría captar la atención del país y que, dicen, podría traer una reactivación económica para Poza Rica, una ciudad que lleva años esperando un respiro.

Y por si fuera poco, sobre la mesa sigue flotando la tan anunciada construcción de la planta de fertilizantes, un proyecto que ha sido más noticia que realidad. Mientras tanto, lo de esta semana no deja de verse como lo que es: apoyos simbólicos, migajas frente al saqueo histórico de la riqueza natural que Pemex ha extraído de la región durante décadas.

¿Cómo comparar la donación de unos cuantos vehículos con los millones de dólares que se han llevado de estas tierras? Peor aún, ¿cómo agradecer “gestos” cuando el daño ecológico es prácticamente irreparable para muchas familias del norte veracruzano? Pese a ello, ahí estuvieron la gobernadora Rocío Nahle y los 15 alcaldes, incluyendo los electos, dando las gracias sin cuestionar, sin exigir más, sin mencionar las consecuencias ambientales que la empresa deja a su paso; agradeciendo, aunque solo sean migajas.

Así se escribe, una vez más, la relación entre Pemex y una región que ha dado más de lo que ha recibido. Y que, al parecer, seguirá esperando justicia ambiental y trato digno, mientras otros celebran los regalos.