Las familias en las que entre sus integrantes hay un paciente con cáncer enfrentan una situación terrible, ante lo cual es apremiante una mayor solidaridad, apuntó la maestra Liliana Borbolla Rivera, directora del kínder Celestin Freinet.
Añadió que por ello se hizo una convocatoria a donar tapitas, que posteriormente pueden ser canjeados por quimioterapias para niños con este padecimiento.
Con este objetivo se instaló un contenedor en el Parque Reforma, en la zona centro de la ciudad, para que la población acuda a depositar las tapitas de plástico, indicó.
Refirió que otro objetivo es que más escuelas se sumen a esta campaña, y generar conciencia de la necesidad de ayuda que tienen todas estas personas.
«El cáncer afecta por supuesto también en lo emocional, porque nadie está preparado para perder la vida. Y desde ese contexto buscamos ayudar a las personas con cáncer, en lo emocional principalmente, porque se vendrán tratamientos muy dolorosos y muy costosos», añadió.
Dijo que, peor aún, la mayoría de estas personas no tienen la solvencia económica y se reduce la posibilidad de luchar y sobrevivir, para lo cual con estos apoyos a través de material reciclado tienen una ayuda para incrementar la esperanza de vivir.
Borbolla Rivera comentó que lo anterior lo manifiesta no solamente como docente y madre de familia, sino como esposa, ya que su pareja enfrenta esta enfermedad.


