En el Domingo de Ramos, comunidad católica rememora la entrada del Mesías a la ciudad de Jerusalén.
Hipólito Moreno Tapia
Álamo, Ver.– «Jesús es el Rey de la paz, glorioso y sencillo», proclamó el padre Efrén Gaspar Santiago, titular de la parroquia San Judas Tadeo, del ejido Estero del Ídolo, durante la misa matutina de este Domingo de Ramos.
Minutos antes, el sacerdote encabezó la primera acción pública de este día, con una procesión con palmas para rememorar la entrada triunfal de Jesús de Nazaret a Jerusalén, lo que para la comunidad católica marca el inicio de las festividades de la Semana Santa.
Bajo un tibio sol, la marcha inició frente a la escuela primaria Miguel Hidalgo, de la misma localidad Estero del Ídolo, para concluir en el templo católico.
Durante la homilía, el padre Efrén Gaspar subrayó que con esta acción la feligresía reconoce que «en nuestro corazón no puede haber otro rey».
Abundó que Jesús dio su vida como cordero sin mancha. «Toda esta Cuaresma fue un tiempo para hacer examen de conciencia y penitencia y el ayuno con las privaciones voluntarias. Pudiendo hacer lo que más nos gusta, como ir a la playa, nos privamos de eso voluntariamente», dijo.
Asimismo, y ante la remembranza que se hará el próximo viernes sobre la crucifixión, invitó al pueblo a “no presenciar la muerte de Jesús como un espectáculo, sino para que nos conmovamos y pidamos que nos tenga misericordia”.
Concluida la misa, el padre procedió a la bendición de ramos y, en entrevista, hizo un llamado a la comunidad a acercarse a la Iglesia y vivir la fe.
“Con la fiesta del Domingo de Ramos abrimos la Semana Santa; es un día muy especial porque nos recuerda el origen de nuestra devoción. Con esta fiesta queremos abrir la puerta de nuestro corazón a la palabra que Dios nos ha dirigido”, anotó.



