A 6 meses de la inundación, visitantes perciben cambios

Monumento a Colotero, el gran ausente para los vacacionistas que no habían estado en la ciudad después del colapso.

Hipólito Moreno Tapia

Álamo, Ver.- A 176 días de las devastadoras inundaciones del 10 de octubre, los turistas que llegan en esta Semana Santa encuentran calles transitables y comercios que retomaron su actividad, pero también perciben la ausencia de tiendas y estructuras que marcaron la identidad de la ciudad.

Entre lo que ya no se ve, el monumento al Colotero destaca como el gran ausente. Derrumbado tras las inundaciones el 16 de diciembre, era el principal punto para fotografías y su desaparición llama la atención de quienes recuerdan la imagen icónica del municipio.

Otro vacío se observa en el sector comercial, con establecimientos que ya no abrieron y otros que siguen en proceso de rehabilitación, como lo es el BBVA, único banco que permanece cerrado.

Asimismo, el río Pantepec presenta cambios que afectan la experiencia de los visitantes: el acceso a los bañistas está restringido debido a riesgos por pozas profundas originadas por socavones.

También la fractura en el puente José López Portillo limita la movilidad, aunque un bypass permite sortear el tramo dañado.

José Luis Razo, empleado federal de Ciudad de México, recuerda su visita tras las inundaciones: “Trajimos víveres con una brigada y vimos la devastación y tratamos de ayudar como pudimos, igual que cientos de personas que vinieron a apoyar a Álamo. Ahora, ver que la ciudad recupera su vida cotidiana nos da esperanza. Aquí tengo familia. Y la vez que estuvimos aquí todavía nos tomamos fotos en el Colotero”, refirió.

A su vez, la señora Adela García Jiménez, de Monterrey, coincidió: “Es impresionante cómo algunas calles y negocios están abiertos otra vez, pero es inevitable notar lo que ya no está, especialmente el Colotero y el puente dañado. Todo eso me trae muchos recuerdos de la visita anterior, cuando estuvimos aquí para traer apoyos”, expuso.

Aun con estas huellas del desastre, los turistas reconocen el esfuerzo por recuperar la normalidad y disfrutan de una ciudad que muestra signos de recuperación, mientras las marcas de la inundación siguen recordando la fuerza del agua y la ausencia de sus elementos más emblemáticos.