Poza Rica, Ver.– La tarde del jueves, sujetos armados interceptaron a un joven en un local comercial ubicado en la calle Liborio Ichante de la populosa colonia Manuel Ávila Camacho. Con lujo de violencia intentaron llevárselo, pero la víctima se resistió, lo que permitió que los atacantes se dieran cuenta de que no era la persona que buscaban, dándose a la fuga de inmediato.
Al notar que habían cometido un error y que no era su objetivo, los atacantes, sorprendidos por la resistencia de la víctima, rápidamente decidieron soltarlo y huyeron del lugar.
Tras la liberación, el joven, visiblemente afectado, se dirigió a su domicilio para ponerse a salvo y resguardarse del peligro. Mientras tanto, empleados del establecimiento comercial cerraron de inmediato para garantizar su seguridad, alertados por el violento suceso.
La respuesta de los vecinos y las autoridades
Vecinos que presenciaron el alboroto dieron aviso de inmediato al número de emergencias. La llamada fue atendida por las autoridades locales, quienes, tras media hora del incidente, comenzaron a realizar recorridos en la zona y efectuaron revisiones a vehículos sospechosos.
El evento provocó la reactivación del Código Rojo, activado previamente por la privación de libertad de Alan García, trabajador petrolero, reportero y activista, ocurrida la mañana del miércoles, así como por la desaparición del encargado de comercio del Ayuntamiento, Sergio Macías, quien también sigue sin ser localizado.
El clima de inseguridad y la creciente violencia en la ciudad
Este último incidente refleja la grave situación de inseguridad que enfrenta la ciudad, especialmente desde el inicio de la administración del alcalde Fernando Remes Garza. En lo que va de su gestión, más de diez funcionarios han sido privados de su libertad y liberados únicamente tras el pago de rescates, generando un clima de desconfianza y temor entre los ciudadanos.
En este contexto, la desaparición del encargado de Comercio, Sergio Macías, quien entregaba alimentos a familiares de enfermos internados en el nosocomio, se suma a la lista de funcionarios municipales que, en su mayoría, han sido liberados tras el pago de un rescate.
¿De qué sirve la presencia de militares y la Guardia Nacional?
En un intento por frenar la violencia y restablecer el orden, las autoridades federales han desplegado en la zona a 400 elementos de la Guardia Nacional y del Ejército Mexicano para tareas de seguridad.
Este fenómeno ha generado gran preocupación entre los habitantes, quienes se sienten vulnerables tanto en sus hogares como en las calles, ya que las fuerzas de seguridad parecen no tener control sobre la situación.
Las cámaras de vigilancia, ¿una solución ineficaz?
A pesar de los esfuerzos por mejorar la seguridad en Poza Rica, como la instalación de cámaras de vigilancia en las principales avenidas de la ciudad, el sistema de monitoreo operado por el Centro de Control y Comando ha demostrado ser ineficaz frente a la creciente ola de delitos.
Los delincuentes parecen moverse con total libertad por la ciudad, y la falta de una respuesta oportuna por parte de los operadores de las cámaras ha generado una creciente preocupación entre los ciudadanos. A pesar de estar en constante vigilancia, los criminales actúan sin temor, pasando desapercibidos ante los ojos de las autoridades.
El «sospechosismo» y la creciente desconfianza
Por otro lado, la inseguridad ha llevado a que, durante las noches, los automovilistas sean sometidos a exhaustivas revisiones por parte de las autoridades. En muchas ocasiones, estas inspecciones se realizan sin una justificación clara, lo que ha generado un ambiente de desconfianza y molestia entre los ciudadanos.
En este contexto, algunos habitantes de Poza Rica han comenzado a cuestionar la efectividad de las estrategias implementadas por las autoridades, e incluso sugieren que, de continuar esta tendencia, la ciudad podría verse obligada a instaurar medidas más extremas, como un «toque de queda», para intentar frenar la creciente violencia en las calles.




