Casi un siglo de desdén al pasado arqueológico de Poza Rica
Hallazgos prehispánicos en Poza Rica desde 1930
Luis Navarro Arteaga
El 31 de agosto de 1966 La Opinión publicó que en la colonia Tepeyac un profesor de primaria había descubierto, en las partes altas de la Parcela 14, una importante zona arqueológica; el reportero especula que las piezas encontradas pertenecen a la cultura huasteca, pero no ofrece ninguna evidencia que lo pruebe. La nota dice así: “Valioso Hallazgo en la Tepeyac”, y especulaba sobre el descubrimiento de una zona arqueológica, que dicho logro lo realizó el profesor Carlos Sarmiento Grados.
Esta noticia se da a conocer 45 años antes de los hallazgos que hiciera Narciso Juárez Francisco en esa misma zona y que, contrario a lo que pasó en 1966, sí se le diera cobertura mediática y seguimiento a tal grado de que los hallazgos recientes se exhiban en el Museo Casa de Teja.
Bien, pero antes de 1966 ya se habían dado a conocer hallazgos arqueológicos en Poza Rica: en su libro Petróleo Violento, Ramón Valdiosera Berman menciona que sus parientes, trabajadores de las compañías extranjeras, en los años 20 y 30 del siglo pasado le regalaban piezas arqueológicas encontradas durante las exploraciones en el naciente campo petrolero de Poza Rica.
Otra noticia que informa sobre vestigios prehispánicos en este municipio es la que se publicó en el Diario de Poza Rica el 4 de junio de 1958. La noticia firmada por Federico Contreras se titula así: “Cubierto de joyas y brazaletes hallaron un esqueleto” y el sumario menciona que: “suponen que sea de un noble totonaca de la época precortesiana”.
La nota indica que los restos humanos fueron encontrados en la escuela Enrique C. Rébsamen de la colonia Manuel Ávila Camacho cuando se hacían excavaciones para la construcción del edificio de la primaria; en el enterramiento se encontraron collares y brazaletes.
Es decir, antes de 1966 ya se habían dado a conocer vestigios arqueológicos; desgraciadamente solo se cuenta con esta información debido a que el Instituto Nacional de Antropología e Historia no sabe informar sobre estos hallazgos a pesar de que se la ha preguntado a través de su Unidad de Transparencia.
Más adelante, en 2011 se dio a conocer que en la colonia Ampliación Parcela 14 se encontraron vestigios prehispánicos y se le dio seguimiento a esos hallazgos por parte de los medios y del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Luego, en 2013, se reporta el descubrimiento de Noqhla en la colonia Guadalupe Victoria, que al igual que Parcela 14, tiene mayor repercusión e inclusive se realiza un rescate arqueológico por parte del INAH y un proyecto que no se ejecuta.
EL HALLAZGO DE 1966
El texto del 31 de agosto de 1966 detalla que “Dedicado a sus ratos libres a la arqueología y el estudio, el profesor Carlos Sarmiento Grados ha dado con lo que podría ser el descubrimiento de una rica zona arqueológica en la colonia Tepeyac y parte del ejido arroyo del maíz”.
La nota dice que algunas piezas con jeroglíficos fueron quebradas cuando la motoconformadora aplanó el terreno con su enorme peso. Más adelante dice: “Al descubrir esos fragmentos, el profesor Sarmiento continuó el derrotero de los hallazgos y llegó hasta los cuerpos vecinos del ejido Arroyo del Maíz, por la Parcela 14 y día a día desde el primero del actual (agosto de 1966) fue encontrando más piezas con la colaboración de los profesores Miguel Ángel Vargas Álvarez y Quintiliano Montiel, así como de los alumnos de las escuelas.
De acuerdo con lo que dice la noticia, el profesor Sarmiento Grados recuperó “fragmentos de cántaros, ollas de platos, de idolillos, una punta de lanza, piedras de posibles edificios”. Esta noticia tiene un “pase” a la última página, pero desgraciadamente el pase no está en esa página y ya no se conocieron más detalles del hallazgo.
Se publican dos fotografías: una de Sarmiento y Vargas con el reportero de La Opinión, y otra de las piezas arqueológicas que durante sus excursiones el profesor logró recuperar. Pasaron 45 años para que se volviera a hablar del acervo prehispánico de Poza Rica en Parcela 14, ya que en 2011 se volvió a “redescubrir” la zona arqueológica pozarricense, que tras 10 años más no ha recibido la atención que merece.
CERCA DE UN SIGLO DE OMISIÓN INSTITUCIONAL
El recorrido por las notas hemerográficas de los años 30, 50 y 60 expone una constante histórica: por más de noventa años, a las autoridades y a los organismos encargados de la custodia del patrimonio nacional les ha privado el desinterés hacia el pasado prehispánico de Poza Rica.
Bajo la narrativa del desarrollo industrial y la modernidad petrolera, el territorio local fue catalogado casi en exclusiva como un espacio extractivo y urbano, ignorando las evidencias de que estas tierras formaron parte de complejos circuitos de intercambio y asentamientos prehispánicos en el Norte de Veracruz.
Los hallazgos fortuitos de trabajadores petroleros, las piezas recuperadas por maestros rurales durante la edificación de escuelas o los reportes en la prensa local han sido tratados de forma aislada, sin el establecimiento de zonas arqueológicas, planes de conservación integral o la creación de infraestructura museográfica definitiva.
Casi un siglo después de las primeras noticias sobre figurillas, osamentas y estructuras en el subsuelo, la memoria arqueológica de Poza Rica continúa relegada al esfuerzo de particulares, mientras las instituciones competentes mantienen una deuda histórica con la protección y difusión de los vestigios precolombinos de la ciudad.



