Fíjese usted lo que son las cosas. El poder, como bien sabemos, no solo se gana en las urnas, también se disputa y muchas veces se arrebata en los pasillos, entre sombras, susurros y acuerdos bajo la mesa.
Y eso es justo lo que comienza a perfilarse en el círculo más cercano del alcalde electo de Poza Rica, Emilio Olvera, a quien por cierto aún no le han ratificado el triunfo por parte del Tribunal Estatal Electoral (TEV), lo que mantiene a más de uno con los dientes apretados.
Resulta que, según fuentes muy bien informadas, hay un personaje que ya actúa como si fuese el verdadero alcalde, moviendo los hilos, imponiendo decisiones y generando tensiones al interior del equipo.
Nos referimos a un tal Óscar de Jesús Galicia, quien se presenta como “asesor único” de Emilio Olvera, aunque en la práctica, aseguran, es mucho más que eso, pues grita a los cuatro vientos que gracias a sus estrategias, Movimiento Ciudadano obtuvo el triunfo.
Lo curioso y preocupante del caso es que no es oriundo de Poza Rica, pero ya tomó el control de todo, o al menos eso aparenta. Cuentan que ninguna decisión se toma sin su ‘visto bueno’ y que Emilio Olvera, lejos de mostrar liderazgo, parece depender por completo del criterio de este personaje, al grado de que ha comenzado a generarse un ambiente de molestia y división.
Y es que no hablamos solo de especulaciones. Las malas lenguas aseguran que la síndica electa, Norita Zertuche, una de las figuras clave en la campaña de Movimiento Ciudadano, ya se distanció del equipo ante el evidente desplazamiento que ha sufrido.
También dicen que la han hecho a un lado, como si no tuviera voz ni voto en el nuevo gobierno municipal que aún ni empieza, pero que ya muestra signos de fractura.
Como si fuera poco, también habría tenido roces con David Rivas, un personaje con quien Emilio Olvera tiene un fuerte compromiso moral y político, y que fue parte fundamental en su campaña. Sin embargo, Óscar de Jesús Galicia parece moverse con tal seguridad —o arrogancia, según algunos— que no duda en confrontar y pisar los callos que sean necesarios para imponer su voluntad.
La pregunta sería: ¿dónde está Emilio Olvera en todo esto? ¿Acaso ya entregó el bastón de mando antes de asumir el cargo? Porque si alguien más toma decisiones, rompe acuerdos y define alianzas, entonces vale la pena preguntarse si Emilio gobernará… o será gobernado.
Quedan todavía cuatro largos meses antes del cambio de administración, y aún falta que se confirme oficialmente el triunfo. Pero si desde ahora se nota quién manda en el equipo, entonces el escenario es claro: Emilio Olvera puede llegar a ser alcalde en el papel, pero no en el poder real.
Habrá que ver si quienes se rompieron el alma en campaña, y quienes apostaron capital político y social por Emilio Olvera, permiten que alguien más —ajeno a la ciudad y a su gente— se convierta en el verdadero operador del próximo gobierno municipal.
Ya le estaremos informando más pormenores, porque como decía mi abuelita: esto… esto apenas comienza.
