En política, más que en cualquier otra esfera, se aprende rápido que hay que saber comer estiércol sin hacer gestos. Y vaya que aquí en Poza Rica la lección quedó más que clara.
Después de la elección municipal, el fenómeno de las traiciones se convirtió en el pan de cada día, sobre todo en las filas de Morena, donde la lista de desertores que ahora se arrodillan ante el alcalde electo por Movimiento Ciudadano es tan amplia como sorprendente.
Uno de los casos más notorios es el del actual director de Alumbrado Público, Cristian Gómez Martínez, alias El Foco, en ciertos círculos. No se anduvo con medias tintas y hasta pagó inserciones en medios para felicitar al ganador y asegurarse un lugar en la próxima administración. Por lo menos él tuvo el valor o la audacia de hacerlo en público.
Pero otros no tuvieron la misma valentía y prefirieron actuar “en lo oscurito”, de manera furtiva y por debajo del agua. Claro que en Morena ya los tienen bien detectados, aunque ese partido sea, según dicen, el de “no robar, no mentir y no traicionar”, aunque suene irónico.
Ahora, con la autorización del Tribunal Electoral sobre el recuento de votos, estos mismos personajes andan con la cola entre las patas, porque temen que el escenario cambie y pierdan ese “hueso” que creían seguro.
Y es que, como dice el dicho, en política, del plato a la boca a veces se cae la sopa. Por ejemplo, la muy mencionada María del Carmen Carballo Vicencio fue captada antes de que saliera el resolutivo del Tribunal Electoral jactándose a diestra y siniestra de que ya tenía garantizado el puesto de tesorera municipal.
Pero la realidad dentro del círculo cercano al alcalde electo era otra, pues dicen que ni la puerta le querían abrir. Esa falta de unidad dentro de Movimiento Ciudadano no ha tardado ni un suspiro en evidenciarse. La división interna ya se asoma y promete ser un dolor de cabeza.
Ahora solo queda esperar a ver si el triunfo se ratifica o si las cosas dan un giro inesperado. De confirmarse, prepárense, porque lo que viene será un campo de batalla entre los mismos integrantes del equipo del alcalde electo, cada quien luchando por su pedazo del pastel.
En fin, en esta política local el espectáculo apenas comienza, y no hay que perder detalle de las próximas jugadas, porque aquí lo que no falta es traición y, sobre todo, mucho estiércol que hay que tragar sin hacer gestos.
