El nacimiento de un gigante: la fundación del campo Poza Rica

Por Luis Navarro Arteaga

La historia de Poza Rica no es solo la suma de sus días, sino la transformación radical de un pequeño punto en el mapa de Veracruz que, hasta diciembre de 1932, no era más que una modesta ranchería. Pero el destino de esta tierra estaba sellado bajo el subsuelo.

Lo que comenzó como un asentamiento dedicado a la agricultura, a mediados de 1932 estaba por irrumpir en la vida económica y social de México, cambiando para siempre el rostro del Totonacapan.

Aunque el nombre de Poza Rica ya aparecía en documentos del siglo XIX como un sector de Coatzintla, el verdadero motor de su historia moderna se encendió en 1928 con el descubrimiento del pozo Poza Rica Número 2. Sin embargo, la Compañía Mexicana de Petróleo “El Águila” mantuvo el proyecto en pausa hasta 1932, año en que la maquinaria del progreso comenzó a marchar sobre los rieles de la vía Cobos-Furbero.

En nuestra historia local, el consenso es un bien escaso y las fechas sobre lo que ha sucedido en nuestro pasado a menudo no concuerdan en las versiones que contamos unos y otros. La fecha para determinar cuándo se fundó el campo petrolero ha tenido también sus asegunes.

En 1972, por ejemplo, las páginas de La Opinión se convirtieron en el ring donde grandes protagonistas debatieron el origen de nuestra ciudad. Rafael Suárez, Eduardo Patiño y Sinesio Capitanachi se subieron al ring para discutir cuál fecha debería tomarse en cuenta como el nacimiento de Poza Rica como centro de explotación de los hidrocarburos.

La primera fecha propuesta fue el 15 de julio de 1932. El legendario dirigente sindical Rafael Suárez sostenía que esta era la fecha clave. Ese día, una cuadrilla abrió la brecha en el kilómetro 56, en el municipio de Coatzintla, para tender el ramal ferroviario que permitiría construir los talleres y casas para los empleados. Para él, fue “poner la primera piedra”.

Otra fecha fue el 15 de agosto de 1932. El obrero fundador Eduardo Patiño recordaba este día como el momento en que llegó el primer grupo de trabajadores y sus familias a instalarse formalmente.

Para Sinesio Capitanachi era el 20 de diciembre de 1932. El primer cronista de la ciudad relata que el 13 de diciembre se empezó a movilizar al personal desde el campamento de Palma Sola hacia el kilómetro 56, ya con la intención de crear un nuevo asentamiento. Una semana después, los documentos de la Compañía Mexicana de Petróleo “El Águila” ya usaban oficialmente el nombre de Poza Rica en el kilómetro 56 de la vía Cobos-Furbero.

Los recuerdos de los protagonistas le dan color a la técnica. Emilio Salgado, quien apenas era un niño de cuatro años en aquel entonces, recordaba cómo su casa en Palma Sola fue desmantelada pieza por pieza el 12 de diciembre. Para el día siguiente, al llegar a Poza Rica, su hogar ya lo esperaba rearmado en el nuevo campo petrolero.

Para Sinesio Capitanachi, el acta de nacimiento definitiva se firmó el 20 de diciembre de 1932. Ese día, el superintendente Mister Princelar reportó oficialmente a la gerencia en Tampico el cierre del campo Palma Sola y la apertura del Campo Petrolero Poza Rica. A partir de ese momento, toda la correspondencia y reportes abandonaron el nombre genérico de “kilómetro 56” para adoptar el nombre que hoy nos da identidad.

Aquel asentamiento primigenio, conformado inicialmente por 165 trabajadores y sus familias, trajo consigo una diversidad cultural que se sumó a los habitantes totonacas del sitio y que, a partir de ese momento, hizo de la interculturalidad el principal rasgo de nuestra ciudad.

Aunque hoy celebramos con mayor fuerza la creación del municipio libre en 1951, no debemos olvidar que aquel segundo semestre de 1932 fue el que cambió para siempre el destino de Coatzintla y de todo el norte de Veracruz.

Por ello, el Consejo de la Crónica de Poza Rica ha impulsado la conmemoración del 20 de diciembre como una fecha ineludible para entender nuestra historia.

El sábado pasado, en el testigo férreo —vestigios de lo que fue la vía Cobos-Furbero ubicada frente al palacio municipal—, el cronista José Luis Rodríguez Badillo, los miembros del Consejo de la Crónica y la presidenta municipal electa, Adanely Rodríguez, recordaron la fecha en un acto solemne en el que la próxima edil garantizó la celebración de este suceso en los próximos años para contribuir a la identidad pozarricense.