En febrero de 2015, finales, la noticia quizá no más importante, pero sí más comentada, fue la de la vicepresidenta del Congreso de los Diputados jugando abstraída con su tablet en plena sesión. No era ‘Candy Crash‘. Era ‘Frozen‘. Cuesta imaginar como un gesto tan en apariencia inocente puede llegar a resumir de forma casi perfecta no tanto el signo o aroma de los tiempos como su propio y más profundo sentido (o sinsentido, según). Una abuela que hace suyas las obsesiones de su nieta o nieto es pura semiótica. Cuando décadas atrás, Bruno Bettelheim y Erich Fromm desmontaron el cuento de Caperucita y leyeron en él, para pasmo de progenitores, el consabido conflicto freudiano entre el principio del deber (acudir en socorro de la abuelita) y el principio del placer (entretenerse por el bosque charlando con lobos rijosos), después de dejar claro, para el segundo pasmo de los mismos progenitores, que la caperuza roja y el tarrito de manteca no podían ser más que la primera menstruación y la virginidad respectivamente; cuando escribían los dos sabios todo esto, decíamos, en realidad no hacían más que jugar a las evidencias. Lo realmente meritorio no es tanto interpretar desde la arrogancia resentida del docto como directamente dejarse arrastrar, tal y como hizo Celia Villalobos, por la pasión inconsciente y muy amorosa del adulto que por un segundo se sabe él también princesa incomprendida. ‘Let it go’!
Disney + insiste. Desde ayer mismo, la plataforma ha colocado a disposición de todas y todos los Villalobos y de todas y todos sus nietos ‘Frozen II’. Y no contenta con ello, desde la semana que viene (el 26 para ser precisos), durante seis episodios (no uno ni dos) se contará con una minuciosidad y detalle que para sí quisiera el plan de desescalada cómo es (o fue) todo. Bajo el título nada ambiguo de ‘Mucho más allá: así se hizo ‘Frozen 2’ se cuenta ni más ni menos cada uno de los pasos dados por el equipo dirigido por el veterano Chris Buck y la visionaria Jennifer Lee hasta confeccionar lo que ha acabado por ser la clave de todas las claves; el mayor icono de la cultura pop desde, como señaló un espectador sorprendido ante el espectáculo de una cola de seis horas para una foto con un actriz disfrazada de Elsa, los mismísimos Beatles. ¿Exageración? Que responda la ex vicepresidenta.
