Los mexicas deificaron al jaguar bajo el nombre de Tepeyóllotl, “Corazón del Monte”, un aspecto del multiforme Tezcatlipoca.
Si bien el jaguar fue el doble por excelencia de Tezcatlipoca, lo encontramos también asociado con otras deidades, en primer lugar con Tláloc. En los códices, Tláloc lleva en ocasiones vestimentas de piel de jaguar o incluso una cabeza de felino como yelmo.
El mismo Tepeyóllotl o Tezcatlipoca ostenta atavíos característicos del dios de la lluvia, como su tocado de papel. El jaguar, las cuevas y Tláloc nos remiten a imágenes de lluvia y fecundidad.
La proximidad e incluso la confusión entre Tepeyóllotl y Tláloc se manifiesta por los significados de sus nombres. En efecto, Tláloc significa “Aquel que está hecho de tierra”, “Aquel que es la encarnación de la Tierra”, etimologías cercanas a la de Tepeyóllotl.
