EN EL EXTREMO

EN EL EXTREMO

POR JAVIER MARÍN

EL CHICO MARAVILLA, UNA HISTORIA QUE ILUSIONA

Poza Rica siempre ha tenido una relación especial con el beisbol. No es casualidad que, generación tras generación, esta ciudad haya producido peloteros capaces de destacar en distintos niveles y de llevar el nombre de la región mucho más allá de nuestros campos. Por eso, cuando aparece un joven como Víctor Manuel Márquez Aguilar, uno entiende que no se trata solamente de una buena temporada, sino de la continuidad de una tradición.

El Chico Maravilla, como muchos ya lo conocen, nació en Poza Rica y aquí vivió buena parte de su infancia. Más adelante, su vida se trasladó a Buena Vista, Tihuatlán, lugar del que proviene toda su familia paterna y que también forma parte importante de sus raíces.

Y quizá ahí está una de las claves de su historia: Víctor viene de una familia profundamente ligada al beisbol y al softbol. Por parte de su madre están los Aguilar, de la colonia Las Granjas; por la familia paterna están los Márquez, de Buena Vista, Tihuatlán. El deporte ha estado presente desde siempre en su entorno. Su mamá jugó durante aquella época dorada de la pelota blanda en Poza Rica, años en los que los campos estaban llenos, el nivel era alto y muchas mujeres hicieron historia dentro de esta disciplina.

Márquez creció alrededor de una cultura deportiva donde competir, trabajar y respetar el juego forman parte del día a día. Y ahora, con apenas 24 años, comienza a devolverle a toda esa historia algo muy valioso: orgullo.

La actual campaña con Caliente de Durango fue extraordinaria. Participó en 86 encuentros, conectó 86 imparables en 257 turnos y terminó con promedio de .335, además de 47 carreras anotadas, 33 producidas, cuatro dobles, cinco triples, dos cuadrangulares y siete bases robadas.

Pero, más allá de los números ofensivos, su trabajo defensivo lo ha colocado entre los mejores short stops de la Liga Mexicana de Beisbol. En junio, cuando fue convocado al Juego de Estrellas 2026, presumía un espectacular .988 de porcentaje de fildeo, con apenas tres errores en 46 juegos y 370 entradas.

Poza Rica ha tenido grandes peloteros, hombres que dejaron huella, que jugaron profesionalmente y que se convirtieron en referentes para quienes vinieron detrás. Precisamente por eso es importante detenerse y valorar lo que está haciendo Víctor Márquez.

No todos los días un joven de esta ciudad logra abrirse paso, consolidarse en la Liga Mexicana y competir de tú a tú con algunos de los mejores jugadores del país.

Su historia importa, ya que sirve como ejemplo para las nuevas generaciones. Para esos niños que hoy entrenan en los campos de Poza Rica, Tihuatlán y toda la región, ver a alguien surgido de aquí triunfar en la pelota profesional demuestra que el camino existe.

El Chico Maravilla todavía tiene mucho por recorrer, pero ya está haciendo algo que no todos consiguen: volver a poner el nombre de Poza Rica en el mapa del beisbol nacional.

Y en una ciudad que sabe lo que significa producir grandes peloteros, eso merece reconocerse.

Víctor Márquez no carga solamente con su apellido. Carga con una tradición, con una familia beisbolera y con el orgullo de toda una región.

Y lo mejor de su historia, probablemente, apenas comienza.

Si quieres, también puedo hacer una segunda versión con corrección de estilo periodístico, manteniendo intacta la información y el tono del texto.

Por Redactor1