EN EL EXTREMO

EN EL EXTREMO

PREMIO, HISTORIA Y LEGADO

Por: Javier Marín

Hay historias que merecen volver a escribirse y tradiciones que, por todo lo que representaron, nunca debieron quedarse en el recuerdo. Una de ellas son los Premios Raúl Gibb, una celebración que durante años reunió a lo mejor del deporte de nuestra región y que, después de más de una década de ausencia, queremos volver a convertir en un punto de encuentro para toda la familia deportiva.

Este reconocimiento nació bajo el respaldo de nuestra casa editorial, La Opinión de Poza Rica, y lleva el nombre de Raúl Gibb Guerrero, exdirector de nuestro periódico, como una manera de distinguir a quienes durante todo un año dejaron huella en una cancha, un diamante, un ring, una pista o cualquier escenario deportivo.

Porque detrás de cada campeonato, medalla, gol, carrera, nocaut o récord existe mucho más de lo que vemos en el resultado. Hay horas de entrenamiento, sacrificios personales y familiares, viajes, derrotas, lesiones y un enorme deseo de superación. Por eso es importante reconocer a quienes destacan. No solamente por entregarles un premio, sino porque decirles “lo hiciste bien” también puede convertirse en una motivación para continuar.

Queremos que presidentes de ligas, entrenadores, clubes, patrocinadores, empresarios, autoridades, familias y, principalmente, los deportistas, se sumen a este proyecto. Durante muchos años, el deporte de Poza Rica y la región ha crecido gracias a la coordinación entre quienes organizan una competencia, quienes apoyan económicamente, quienes participan y quienes tenemos la responsabilidad de contar sus historias.

Desde La Opinión de Poza Rica queremos refrendar ese compromiso: estar cerca de las ligas, abrir nuestras páginas a los protagonistas, reconocer sus esfuerzos y demostrar que esta institución continúa creyendo en el deporte y en su gente.

Necesitamos nuevamente esa comunicación con los presidentes de ligas, esa confianza de los patrocinadores y esa cercanía con cada disciplina para que los premios representen verdaderamente a nuestro deporte. Que sean reconocidos quienes lo merecen, desde las disciplinas de mayor convocatoria hasta aquellas que muchas veces trabajan lejos de los reflectores.

Más que recuperar una ceremonia, buscamos recuperar una tradición. Volver a escuchar que los Premios Raúl Gibb signifiquen orgullo, prestigio y reconocimiento. Que los nuevos talentos conozcan lo que alguna vez representó este galardón y que quienes vivieron aquellas ceremonias puedan volver a sentirse parte de ellas.

Hagamos equipo nuevamente. Porque reconocer a nuestros deportistas también es una manera de fortalecer nuestras ligas, nuestra institución y, sobre todo, el deporte de nuestra ciudad y nuestra región.

Los Premios Raúl Gibb están de regreso. Hagamos entre todos que vuelvan para quedarse.

Por Redactor1