Cada 13 de julio en México se conmemora el Día Nacional de Preparación y Respuesta a Emergencias Químicas (DINAPREQ). Más que una fecha conmemorativa, debería asumirse como una alerta colectiva, una oportunidad para reflexionar sobre el riesgo real y presente que representan los materiales peligrosos en las zonas industriales del país. Y en este mapa de riesgo, Poza Rica tiene una ubicación crítica.
Nuestra ciudad alberga el Centro de Proceso de Gas (CPG) de PEMEX, un complejo donde la manipulación de sustancias altamente peligrosas es parte de las operaciones diarias. A esto se suma el anuncio de una nueva planta de fertilizantes, un proyecto que podría detonar desarrollo económico, sí, pero que también implica la introducción de nuevos agentes químicos al entorno urbano.
Los que llevamos años gestionando emergencias sabemos que el riesgo nunca desaparece, solo se administra. Y aquí es donde el DINAPREQ cobra relevancia: este día nos recuerda que una sociedad consciente, capacitada y organizada puede marcar la diferencia entre una emergencia contenida y una catástrofe sin control.
En Poza Rica, los simulacros, los planes de respuesta y los protocolos deben dejar de ser ejercicios de escritorio para convertirse en parte activa de la cultura ciudadana. Debemos exigir y promover mayor capacitación en escuelas, comercios y colonias cercanas a instalaciones industriales. Necesitamos que los trabajadores petroleros y de la nueva planta estén preparados, pero también que los vecinos sepan identificar olores, colores o sonidos que indiquen una fuga o derrame químico. Todos tenemos derecho a esa información.
La prevención y la preparación no son responsabilidades exclusivas de Protección Civil o las brigadas industriales. Son tareas compartidas que comienzan con el conocimiento y se consolidan con la participación ciudadana. No podemos darnos el lujo de vivir al lado de instalaciones de alto riesgo sin contar, al menos, con nociones básicas sobre cómo actuar ante una emergencia química.
Poza Rica ya ha enfrentado incendios, fugas, explosiones. Lo que hoy nos plantea el DINAPREQ no es una teoría, sino una urgencia: fortalecer nuestra capacidad de respuesta comunitaria antes de que ocurra el siguiente evento.
Porque cuando se trata de químicos peligrosos, el tiempo de reacción es vida, y la preparación, nuestra mejor defensa.
