Tuxpan, Ver.- La construcción de los últimos 106 kilómetros de la autopista Tuxpan-Tampico enfrenta serios problemas para que pueda ser entregada el próximo año. El avance es menor al 25 por ciento y aún queda pendiente la construcción del nuevo puente Tuxpan, la plaza de cobro principal, 4 entronques, 22 puentes, 6 viaductos y 49 pasos vehiculares.
El contrato para la construcción de esta carretera se firmó el 3 de noviembre de 2014, entre el gobierno federal y la portuguesa Mota-Engil. Los trabajos iniciaron propiamente en el 2015 y a estas fechas se han quedado cortos en el cumplimiento de las metas planteadas. La idea es que el presidente Peña Nieto la inaugure antes de que termine noviembre del 2018.
En el tramo de 10 kilómetros, entre la autopista México-Tuxpan (Rancho Los Gil) y la comunidad Buenos Aires, se requieren 4 puentes, los más grandes son el «Tuxpan 2», de 300 metros de longitud y el “Chijolar”, de 122 metros. Entre Buenos Aires y Monte Grande se construirá una plaza de cobro principal y otra auxiliar.
El segundo tramo es de 43 kilómetros y enlazará a Buenos Aires, Tuxpan, con el municipio de Naranjos. Aquí se requerirán 10 puentes y viaductos, el más complejo será el puente Chalahuite, de 145 metros de longitud. El proyecto también contempla 16 pasos interiores y superiores vehiculares.
De Naranjos a Ozuluama serán 52 kilómetros, con 13 puentes y viaductos, 22 pasos vehiculares. El tramo Ozuluama-Tampico ya fue construido por la SCT y está en operación. Una vez que esté en servicio esta supercarretera el viaje entre Tuxpan y Tampico será de una hora y media.
En su último informe, la SCT reportó que la obra llevaba un avance físico de 23 por ciento y que estaría lista para el primer semestre del 2018. La inversión ejercida es de alrededor de 800 millones de pesos.
Sin embargo, en el sur de Tamaulipas, el Consejo de Instituciones Empresariales y los alcaldes de Tampico, Madero y Altamira han expresado su preocupación por el lento avance de la obra. Por su parte, los alcaldes del norte de Veracruz han mostrado total desinterés por el desarrollo del proyecto, tal vez porque están a meses de irse.
Lo cierto es que la empresa Mota-Engil deberá trabajar a su máxima capacidad para poder terminar el próximo año.
