De mal en peor en panismo en Poza Rica

¿QUIÉN MANDA EN LAS CALLES DE P.R.?

La designación de Marco Antonio “Chino” Guerra como nuevo dirigente municipal del PAN en Poza Rica dejó más preguntas que aplausos. Su elección, según comentan militantes inconformes del propio partido, no obedece a méritos políticos ni a una trayectoria dentro de la vida interna del blanquiazul, sino a un viejo patrón que ha estancado y fracturado a esa fuerza política en la región, es decir, poner al frente a figuras funcionales para intereses particulares.

De acuerdo con voces internas, “Chino” Guerra sería, más que un dirigente, un operador a beneficio de un pequeño grupo que desde hace años mantiene secuestradas las decisiones del PAN en Poza Rica. Un grupo señalado por negociar cuotas, candidaturas y acuerdos con administraciones municipales en turno, y donde algunos nombres como el del excandidato Leonardo Amador Rodríguez aparecen de manera recurrente en los pasillos políticos.

La llegada de Marco Antonio, dicen, es simplemente la confirmación de que el PAN seguirá bajo el control de quienes se consideran “dueños” del partido, aun cuando varios de ellos ya ni siquiera forman parte del Comité vigente.

Otros más siguen dentro, pese a cargar con cuestionamientos ciudadanos y una reputación que difícilmente convence al electorado pozarricense. El resultado es evidente, un PAN que no despega, que no se renueva, que no genera liderazgos, y que, al igual que el PRI en esta zona, parece condenado a permanecer como una fuerza disminuida y sin un proyecto real para reconectar con la sociedad.

Porque cuando se elige dirigentes que “no conocen ni en su casa”, el mensaje es claro: no se busca crecer, se busca seguir administrando un pequeño botín político.

Mientras tanto, en la dirigencia panista de Poza Rica una vez más habrá un títere sentado en la silla, y tras él, las mismas manos moviendo los hilos.

El costo político, como siempre, lo pagará la militancia… y las urnas lo confirmarán.