Cuando la ambulancia no está… la emergencia tampoco espera

Cada 31 de julio se conmemora el Día Mundial de los bomberos Forestales, una fecha para reconocer a quienes dedican su vida a proteger nuestros recursos naturales. Sin embargo, en una región como la nuestra, integrada por Poza Rica, Coatzintla, Tihuatlán, Cazones y Papantla, esta conmemoración también nos invita a reflexionar sobre una emergencia que año con año pone en riesgo a la población: los incendios de pastizales.

Es común que durante esta temporada observemos columnas de humo a la orilla de las carreteras, en terrenos baldíos o en parcelas. Muchas veces se piensa que se trata de un incendio sin importancia, que “solo se está quemando un poco de monte”. La realidad es muy distinta. Un incendio de pastizal puede crecer en cuestión de minutos impulsado por el viento, alcanzar viviendas, dañar instalaciones industriales, afectar la circulación vehicular y poner en peligro la vida de quienes intentan combatirlo.

En nuestra zona, donde existen instalaciones petroleras, líneas eléctricas, carreteras de alta circulación y comunidades cercanas a terrenos cubiertos de maleza, un incendio aparentemente pequeño puede convertirse en una emergencia de grandes dimensiones. Basta una chispa, una colilla de cigarro arrojada por la ventana de un vehículo, la quema de basura o una limpieza de terreno realizada sin las medidas necesarias para provocar una situación que moviliza a bomberos, Protección Civil, policías, personal de Cruz Roja y diversas instituciones de auxilio.

Cada salida para atender un incendio representa combustible, equipo especializado, desgaste físico del personal y, sobre todo, un riesgo para quienes acuden a controlar las llamas. Mientras los cuerpos de emergencia trabajan en un incendio que pudo evitarse, otra persona podría estar esperando una ambulancia por un accidente, un infarto o cualquier otra situación donde cada minuto hace la diferencia.

Pero el daño no termina cuando el fuego se apaga. El humo deteriora la calidad del aire y afecta principalmente a niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias. Además, los incendios destruyen flora y fauna, erosionan el suelo y afectan el equilibrio ambiental de una región que ya enfrenta importantes retos por el crecimiento urbano y la actividad industrial.

Por ello, la mejor herramienta sigue siendo la prevención. Mantener limpios los terrenos, evitar la quema de basura o pastizales, no arrojar colillas de cigarro y reportar de inmediato cualquier incendio son acciones sencillas que pueden evitar pérdidas materiales, daños ambientales e incluso salvar vidas.

En este Día Mundial de los Guardas Forestales también vale la pena reconocer a todos aquellos que, muchas veces lejos de los reflectores, trabajan para proteger nuestro entorno: guardas forestales, brigadistas, bomberos, elementos de Protección Civil, policías, paramédicos y voluntarios que enfrentan el fuego con profesionalismo y compromiso para evitar que una emergencia sea aún mayor.

Los incendios de pastizales no son parte del paisaje ni deben verse como algo normal. Son una llamada de atención sobre la importancia de actuar con responsabilidad. La prevención siempre será menos costosa que combatir las consecuencias de un incendio.

Porque cuidar nuestro entorno también es proteger vidas, y esa, al final del día, es una responsabilidad que compartimos todos.
@llamada de emergencia

Por Redactor1