Decenas de predios están en venta pero no hay compradores por la desconfianza de que ocurran más desastres naturales.

 

POR ROBERTO AGUILAR TOLENTINO
POZA RICA, VER. – El mercado inmobiliario en la ciudad enfrenta uno de sus momentos más críticos en las últimas décadas, tras las inundaciones que afectaron diversos sectores en octubre del año pasado, en colonias como la Morelos, las Granjas, Ignacio de la Llave, las Gaviotas entre otras.

El sector de bienes raíces reporta una parálisis casi total en zonas vulnerables, donde el estigma del «foco rojo» por inundación, ha desplomado el interés de compradores y arrendatarios.

Desde el desbordamiento del río Cazones en octubre pasado, el panorama cambió. Lo que antes eran colonias de alta demanda por su cercanía con el centro o zonas comerciales, hoy lucen letreros de «Se Vende» o «Se Renta» que acumulan meses sin recibir llamadas, y en el peor de los casos, son predios llenos de lodo, basura y maleza que crece a discreción.

Los posibles inquilinos ahora ponen como primera condición que el inmueble no haya sufrido anegaciones. «La gente prefiere pagar más en colonias altas o incluso irse a municipios vecinos antes que arriesgar su patrimonio otra vez», señalan inmobiliarios locales.

Para colmo, los propietarios en zonas de riesgo se enfrentan a una realidad cruda, pues para vender, deben castigar el precio hasta en un 30% o 40% por debajo de su valor catastral, y peor así, la demanda es mínima.

A la desconfianza del mercado se suma el alza histórica en los materiales de construcción reportada en este primer trimestre de 2026. Con el bulto de cemento rondando los 280 pesos y la varilla en precios récord, rehabilitar una vivienda dañada por el lodo y el agua resulta financieramente inviable para muchas familias.

El sector comercial no se queda atrás pues cámaras empresariales como la CANACO han advertido que cerca del 25% de los negocios afectados no han podido reabrir, dejando locales vacíos que contribuyen a una imagen de abandono en puntos clave de la ciudad.

«No es solo que no quieran rentar, es que la percepción de seguridad patrimonial se rompió. Poza Rica necesita un plan de infraestructura pluvial urgente para que el mercado inmobiliario vuelva a ser una opción de inversión segura», comentan especialistas del ramo.

Dicho sector menciona que las zonas que antes se consideraban «seguras» (donde el agua no subía tanto en 1999) ahora son vistas con desconfianza tras alcanzar niveles de hasta 3 metros en algunos puntos, pues en octubre la inundación llegó hasta las colonias Tajín y Flores Magón.

La desgracia de octubre, ha motivado que un flujo de personas moviéndose hacia zonas más altas de la ciudad o hacia vecinos municipios como Coatzintla y Tihuatlán buscando terreno firme.

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