CIUDAD DE MÉXICO.- Roberto Bazúa, presidente de la Asociación de Agricultores de Culiacán, señaló que el precio del tomate en los empaques de Sinaloa se mantiene entre 35 y 45 pesos el kilo. Esta cifra contrasta con los costos que enfrentan los consumidores en la Ciudad de México, donde el mismo producto puede alcanzar hasta los 90 pesos por kilo, especialmente en el caso del tomate bola. Bazúa atribuyó esta disparidad a la cadena de suministro, el intermediarismo y el incremento en los costos de los fletes.

La producción de tomate en Sinaloa también enfrenta otros desafíos significativos, como el incremento en el costo de los fertilizantes y problemas de seguridad que han afectado la proveeduría y la disponibilidad de mano de obra. El representante indicó que el temor ha disuadido a jornaleros del sur del país, como Guerrero, Oaxaca y Veracruz, de acudir a trabajar a los campos sinaloenses, lo que impacta directamente en la producción.

El representante de los agricultores de Culiacán detalló que una caja de tomate saladette, de 13 kilos, de primera calidad, se vende en los empaques sinaloenses en 430 pesos, lo que equivale a un costo de entre 33 y 35 pesos por kilo para el productor.

Esta cifra dista mucho de los precios finales al consumidor, ya que el tomate saladette se comercializa en promedio entre 48 y 50 pesos el kilo en supermercados de la Ciudad de México; mientras que el tomate bola puede llegar a los 90 pesos en la capital y hasta 94 pesos en Monterrey.

Bazúa enfatizó que la complejidad de la cadena de suministro y la intervención de intermediarios son factores clave en el encarecimiento del producto. A esto se suma el aumento en los costos de transporte, lo que repercute directamente en el precio final que paga el consumidor.

Otro fenómeno destacado por el presidente de la Asociación de Agricultores de Culiacán es el desplazamiento del tomate bola por el tomate saladette en la producción local. Según Bazúa, el tomate saladette, también conocido como guaje en algunas regiones, es más productivo y sencillo de cultivar.

Gran parte de la producción de tomate en Sinaloa está orientada al mercado de exportación, donde el tomate bola ha perdido presencia frente a variedades cultivadas en otras regiones, como Florida, que abastece al mercado estadounidense con el tomate utilizado en hamburguesas y ensaladas.

Esta tendencia ha provocado que cada vez menos productores en Sinaloa siembren tomate bola y, quienes lo hacen, generalmente operan en invernaderos de alta tecnología. Ante este panorama, Bazúa anticipa que el tomate bola podría convertirse en un producto de lujo en el futuro.

Además, mencionó el creciente auge de los tomates miniatura, como el cherry y el uva, que también están ganando espacio en el mercado.