POR FABIÁN MARTÍNEZ
La visita de la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, a la zona norte del estado, generó expectativas positivas entre los ciudadanos, al presentar una serie de anuncios que prometen mejorar la seguridad, impulsar el turismo, generar empleos y alejar a los jóvenes de las drogas. Sin duda sus palabras trajeron esperanza para una región que en los últimos años ha vivido a la sombra de la inseguridad y el desempleo.
La mandataria aseguró que no habría impunidad para nadie, un mensaje contundente que fue bien recibido, dejó en el aire una pregunta importante, ¿qué pasa con aquellos que han estado al frente de gobiernos municipales involucrados en actos de corrupción y violencia?
Aunque la gobernadora señaló que ya existe una estrategia de seguridad diseñada para cada municipio, no mencionó específicamente los casos más escandalosos de corrupción que han marcado a la zona norte, en particular el de los alcaldes que han sido acusados de desfalco y abuso de poder.
Uno de los nombres más mencionados en este contexto es el de Fernando Remes Garza, mejor conocido como El Pulpo, actual alcalde de Poza Rica. Durante su gestión este municipio ha sido escenario de hechos violentos como “levantones” y amenazas contra funcionarios de su gobierno, lo que ha sembrado un clima de terror y desconfianza en la comunidad.
De hecho, con la visita de la gobernadora delincuentes liberaron a Sergio Macías, conocido como El Rocky, quien fuera levantado por un grupo armado después de una balacera registrada en el Hospital Regional.
Este es solo uno de los múltiples incidentes de violencia que se han registrado bajo la administración de Remes Garza, lo que mancha aún más la eficacia y transparencia de su gobierno.
Pero lo que resulta aún más inquietante es que, a pesar de las denuncias y los hechos violentos, El Pulpo continúa comprando premios, incluso por instituciones como el IVAI, que le ha otorgado un reconocimiento por supuesta transparencia.
Esto resulta una burla para los ciudadanos pozarricenses que saben que en realidad su gobierno está plagado de irregularidades. La ciclovía de Poza Rica es solo uno de los ejemplos más claros de cómo se han desviado recursos en obras fraudulentas, donde prácticamente fueron tirados a la basura más de 16 millones de pesos, mientras que la población sufre las consecuencias de la falta de infraestructura real y eficaz.
Los pozarricenses, como muchos otros veracruzanos, están cansados de escuchar promesas de cambio y justicia. Cuando Rocío Nahle afirma que no habrá impunidad, los ciudadanos esperan que eso se traduzca en acciones concretas.
El llamado es claro, si la gobernadora está dispuesta a investigar a fondo la corrupción en Veracruz, que comience por revisar el gobierno de Fernando Remes, quien, hasta ahora, es uno de los alcaldes más cuestionados de la región.
Es momento de que las autoridades se enfrenten a la realidad y dejen de premiar a los responsables de prácticas corruptas y violentas. La zona norte de Veracruz merece respuestas claras y acciones decididas para acabar con la impunidad que sigue prevaleciendo en algunos de sus municipios.
Si realmente se busca un cambio y una verdadera transformación, debe empezar por aquellos que han dañado la confianza de los ciudadanos con su gestión y que tanto daño le están haciendo al partido que los encumbro en el poder, Morena y la Cuarta Transformación.
