Habitantes del municipio, y sobre todo de la ciudad, sufren cada año enormes pérdidas por inundaciones.
Hipólito Moreno Tapia
Álamo, Ver.- Con el alza generalizada de los desastres naturales a nivel mundial, los residentes del municipio de Álamo reconocen que la importancia de reducir los riesgos por estos fenómenos naturales nunca ha sido tan crítica como ahora.
Los científicos de las Naciones Unidas (ONU) predicen que el número de desastres naturales alrededor del mundo se incrementará de un promedio de 400 a 560 por año en el 2030.
Lo anterior, indicó Noé Cruz, vocero local de la organización religiosa Testigos de Jehová, tiene gran relevancia, al grado que existe el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, instituido por la ONU, precisamente para crear conciencia en cuanto a la importancia de reducir la exposición a los desastres.
El municipio de Álamo y, de manera particular, la cabecera, sufre los embates de inundaciones, la más catastrófica registrada en 1999, cuando, al igual que otras poblaciones de la región norte, la ciudad y decenas de ciudades fueron devastadas y muchas personas perdieron no solamente patrimonio, sino la vida.
Ante la presente temporada de huracanes y ciclones, muchos residentes de Álamo están buscando maneras para prepararse ante cualquier peligro potencial para su familia y comunidad, añadió Noé Cruz.
Apuntó que, por la experiencia acumulada, pues casi cada año hay inundaciones de distinta magnitud en la ciudad, la mayoría de las familias ha adoptado la cultura de la prevención, sobre todo ante los desbordamientos del arroyo Estero del Ídolo o del río Pantepec.
“Estar preparado para enfrentar un desastre puede disminuir drásticamente el impacto físico, emocional y espiritual de estos eventos traumáticos”, dijo Noé Cruz.
Sobre el mismo tema, el Cronista de la Ciudad, José Gabriel Gómez Corrales, coincidió en que la peor catástrofe por inundaciones han sido las del 5 y 6 de octubre de 1999, pero antes hubo otras también de alto impacto.
“Así tenemos las inundaciones de 1930, 1944, 1954, 1955 y, obvio la última y más grande de todas, la de 1999”, recordó Gómez Corrales, tras apuntar que la tragedia ocurrida en 1999 se derivó de la interacción del frente frío número 5, una baja presión y la depresión tropical número 11, que “desencadenaron uno de los peores desastres naturales en la zona norte del estado de Veracruz y parte de Puebla”.

Habitantes del municipio, y sobre todo de la ciudad, sufren cada año enormes pérdidas por inundaciones.