Luis Navarro Arteaga El sábado 9 y el domingo 10 de octubre de 1971 se registraron fuertes lluvias en la región norte de Veracruz. Resultaron afectados los municipios de Gutiérrez Zamora, Tecolutla, Álamo, Tihuatlán, Coatzintla y Poza Rica.
En esta ciudad se reportaron tres mujeres ahogadas y más de 10 mil damnificados de las colonias Revolución, Tamaulipas, Lázaro Cárdenas, División de Oriente, las colonias más afectadas la Revolución, Tamaulipas, Lázaro Cárdenas, 5 de Mayo, Las Granjas, Ignacio de la Llave, Morelos y Palmas, entre otras, pero el sector más afectado fue la Petromex donde una mujer y sus dos hijas, una de ellas recién nacida, fueron arrastradas por la fuerte corriente del arroyo El Huéleque.
La Opinión relató las inundaciones y las dramáticas pérdidas humanas en sendas notas publicadas en la primera plana y en la sección policiaca. La primera de ellas se tituló Domingo trágico y fue firmada por Miguel Álvarez Lechuga.
En el texto se menciona que el arroyo se salió de su cauce e inundó cientos de casas, causó daños materiales “entre los moradores de este emporio industrial, más aún porque el agua no paraba y seguía cayendo del cielo en cantidades asombrosas”.
El reportero refiere que llovió toda la noche del sábado 9 de octubre, así como todo el domingo, “lo que originó la tragedia antes descrita entre toda la población”, lo que provocó la movilización de “las autoridades municipales, Petróleos Mexicanos, Sección 30, el PRI, socorristas de la Cruz Roja, Bomberos, el Ejército, Tránsito y la Policía Municipal que iniciaron la campaña de auxilio”, participaron médicos y enfermeras en esta humanitaria tarea.
El diario publicó las fotografías del legendario Humberto Rivera «Jarocho». En una de ellas se puede ver “un grupo de camionetas de Pemex que fueron dañadas en la sección de refacciones del departamento de combustión Interna”. Otra gráfica precisa: “De esta forma quedaron los hogares de la gente humilde que habita cerca de las márgenes del arroyo El Huéleque y que para el sábado y domingo por la madrugada se salió de su cauce debido a las precipitaciones pluviométricas».
La otra noticia que cuenta la tragedia está firmada por el no menos mítico reportero Néstor García Hernández, quien cuenta cómo una mujer fue arrastrada con sus dos hijas, una de ellas recién nacida. Todas perecieron. En la página 6, la sección policiaca, el periodista recoge los testimonios de dos testigos, el Nilo Abad López y la hija sobreviviente de la señora ahogada: la pequeña Ana de 12 años.
El hombre dijo ser habitante de la casa 20 de la avenida Central Oriente. Néstor García reconstruye así la escena. «López salió para ver cómo había crecido el arroyo y se dio cuenta que ahí estaba la niña Anita, de 12 años de edad, asida de un tendedero y con el agua llegándole hasta el cuello. De inmediato se dio a la tarea de sujetar por el brazo a la pobre criatura que sollozaba angustiosamente ante la presencia amenazadora de las aguas embravecidas. Casi a rastras, sacó a la niña del lugar de los hechos, mientras que el padrastro de la niña salvada se encontraba parado sobre una barda de ladrillo que se encuentra frente a su domicilio, sosteniendo en una mano una mamila y en la otra un zapato”.
Anita fue entrevistada por el reportero. La niña dijo que “cerca de las 3:00 de la mañana su padrastro se levantó asustado de la cama y lanzó gritos de auxilio a los demás vecinos, ya que su casa se encontraba completamente anegada de agua. “Mientras, la madre de las niñas, Catalina, de 32 años, trataba de ganar la salida llevando en los brazos a su hijita Amalia de 8 años y a Martina o Regina, de un mes de vida. Siguió narrando la acongojada niña que su madre alcanzó a llegar al servicio de su casa, en donde momentáneamente se guareció de la fuerte corriente, pero la fuerza que traía esta arrancó de tajo la tierra llevándose entre sus aguas a los cuerpos de la madre y a las dos niñas, las cuales perecieron así trágicamente ante el dolor de la pequeña Anita y del padre, Efraín.
“Al filo de las 6:00 de la mañana con 55 minutos apareció entre unos arbustos y lentas aguas el cuerpo de la infortunada madre Catalina. De inmediato fue sacado el cadáver del arroyo y depositado en un costado del mismo, en donde una carroza la trasladó al salón de descanso del panteón municipal. Horas después apareció el cuerpo de la pequeña Martina o Regina a la altura de la escuela artículo 123 Benito Juárez.
La policía uniformada, los camilleros y socorristas de la Benemérita Cruz Roja, los heroicos Bomberos y demás voluntarios hasta el momento de cerrar esta edición se encontraban buscando afanosamente el cadáver de la otra niña, Amalia, de 8 años.
El 12 de octubre de 1971, La Opinión publicó que el cadáver de la niña Amalia fue localizado a 5 kms. de distancia.
La Opinión publicó también ese día la nota Magnífico auxilio a los damnificados. Tras la inundación, todo se encuentra ya en calma en la que se informó que Pemex reveló que se inundó el taller de Combustión Interna y se dañaron 6 camionetas, además la Planta Petroquímica de Polietileno suspendió durante más de 14 horas sus actividades. También se dice que dos helicópteros de esa empresa, así como su Hospital de Zona y el Cuerpo de Contraincendios estuvieron prestando auxilio en maniobras de rescate y el nosocomio atendiendo a los damnificados.


