Tihutlán, Ver.- Una madre de familia, cuyo esposo a veces no encuentra trabajo, enfrenta junto con sus dos hijos discapacitados una verdadera odisea todos los días, al grado que requiere de hasta una hora para llevarlos a sus respectivas escuelas.
“A veces ya no sé qué hacer. Necesitamos apoyos para sacarlos adelante”, señala la señora Inocencia Ponce García, con domicilio en la localidad La Loma, pero en los límites con el poblado vecino de Los Pinos.
La mujer tiene cuatro hijos, dos de los cuales tienen problemas de salud desde nacimiento. Uno de ellos es Francisco Hernández Ponce, de 8 años quien tiene discapacidad mental, y el otro es Rodolfo, de 4, quien enfrenta parálisis psicomotriz.
El más pequeño es llevado dos veces por semana a terapias de rehabilitación, pero aún no ha logrado siquiera sostener un lápiz, mientras que su hermano no recibe ninguna atención especial.
“Ya hemos ido al DIF a pedir que se ingrese a los niños al programa de Apadrinando Ángeles, pero no hemos encontrado un padrino que nos ayude”, señala.
Debido a que el lugar donde vive está retirado, la mujer tiene que caminar casi una hora para llevar a sus hijos a la escuela, primero a Francisco, quien cursa el segundo grado de primaria en la vecina comunidad de El Horcón, y luego lleva a Rodolfo al jardín de niños en la localidad El Oriente.
“Hacemos todo lo que podemos, pero de verdad que a veces no sabemos qué hacer. No tenemos recursos y queremos encontrar un padrino, pero en el DIF nos han dicho que no hay y que tenemos que esperar”, concluye.
