INTERPRETANDO ESTUDIOS DE LABORATORIO.

Dr. Ignacio Espinosa. Médico Internista.

Con mucha frecuencia se presentan pacientes, quienes antes de acudir a consulta, acudieron a un laboratorio para que les tomen muestras de sangre para “estudios de rutina”, dicen ellos. Rutina es una costumbre o hábito adquirido de hacer algo de un modo determinado, que no requiere tener que reflexionar o decidir.
Puede ser que la definición anterior se pueda aplicar o no, para lavarse las manos, cepillar los dientes, peinarse o rasurarse sin riesgo alguno. Pero en medicina, la estrategia de las rutinas si conlleva riesgos de leves a graves e incluso mortales.
En medicina, la solicitud de estudios de laboratorio o de gabinete, no debe ser de rutina, sino reflexiva y analítica; en otras palabras, un médico debe solicitar estudios para confirmar el diagnóstico posible o probable, previa recolección de datos clinicos por interrogatorio y exploración clínica. La solicitud debe ser selectiva, con el fin de COMPLEMENTAR el estudio del enfermo. Por esto a los estudios de sangre y orina o rayos x y otros, se les dice: estudios complementarios, complementan al interrogatorio y exploración corporal, no lo suplen. Tampoco se solicitan los estudios para descartar, insisto se solicitan para confirmar lo que un enfermo tiene. Por supuesto, que durante el proceso del método de diagnóstico (método científico) para definir un diagnóstico se deben establecer hipótesis viables e hipótesis alternativas; los estudios completos, al confirmar un diagnóstico (una hipótesis), se “descarta” otra (la alternativa). Vemos que también interviene la inducción y deducción lógicas.
Sangre microscópica en la orina, es decir, que no se observa a simple vista, y sin ningún otro síntoma o molestia, dependiendo de la cantidad de sangre, puede ser fisiológica, por ejemplo, durante ejercicio físico; por contaminación de sangre en una mujer menstruando. Esa misma sangre con orina fétida y turbia, fiebre, dolor lumbar,micciones frecuentes y ardor al orinar, y dolor notable al percutir el area renal de la cintura (signo de Giordano positivo) sugiere con gran certeza: INFECCION URINARIA. Esa misma sangre con dolor intenso cólico que se irradia hacia ingle (testiculo en el hombre) sin fiebre, pero con micciones frecuentes urgentes y dolorosas, sugiere un cálculo en vías urinarias. La sangre, en relación a los síntomas que la acompañan, confirma X diagnóstico, y obvio, descartan otro u otros. Aunque puede haber dos o más procesos patologicos que aumenten la sangre en la orina, ferecuente es observar por ejemplo: hombres con próstata crecida con retención urinaria que facilita infección urinaria y cálculos en los riñones que también facilitan la infección y sangre en la orina.
Por otra parte, es frecuente observar pacientes tratados durante varias semanas y meses como infección urinaria porque un examen general de orina “de rutina”, reporta: cuatro cruces (++++) de bacterias y tres cruces de leucocitos (+++) y les dicen que tiene INFECCION URINARIA SEVERA, es decir GRAVE, pero esos pacientes, generalmente mujeres NO tienen ningún otro de los síntomas mencionados de infección urinaria. Además, han sido tratados con varios antibióticos, de probada eficacia, inyectados y tomados, por varias semanas SIN que desaparezca “la infección severa”. La interpretación de estos resultados es que la presencia de bacterias y leucocitos en un estudio general de orina, es muy frecuente sobre todo en mujeres por CONTAMINACION de la orina al salir por el meato uretral cubierto por los labios mayores contaminados de cierto flujo vaginal normal y obviamente, con bacterias como flora normal de la piel, de la vagina y de otras regiones. Las tres o cuatro cruces de bacterias no son definitivas de infeccion, que es la INVASION de las bacterias hacia la mucosa urinaria y hacia la sangre. Más claro: no confundir gimnasia con magnesia, no es lo mismo CONTAMINACION que INVASION (infección activa)
Alguna vez un desesperado paciente, adulto joven, con punzadas en el pecho, pensando en “lo peor”, posible infarto, le hicieron estudios generales y especializados: de sangre orina, radiografía de tórax, electrocardiograma, TAC de tórax, ecocardiograma, le dijeron que no era presión alta, que no era por colesterol, ni lesión de coronarias ni angina de pecho, ni infarto del corazón, es ecir “descartaron” esas lesiones, pero el hombre no sabía a que se debían esas punzadas. Sabia que no tenia ocho enfermedades, descartadas, y nunca le dijeron lo que si tenía.
El interrogatorio y la exploración clínica revelaron que se trataba de algias peordiales banales secundarias a estrés: simplemente laboraba 12 horas, pegado a una computadora y a un celular para chatear. Se le cansaron los músculos pectorales (pecho) pero también los músculos de los brazos, el hombro, el cuello y la espalda. Las dolencias eran en todas estas regiones musculares, pero al enfermo le alarmaban las del pecho (área cardiaca). Obvio, ninguno de los estudios “de rutina” solicitados, jamás demostrarían lo que revela un minucioso interrogatorio y exploración clínica. Y al enfermo nadie lo había interrogado analítica y selectivamente, se solicitaron estudios para “descartar”.
Siento que a los enfermos les interesa y buscan ayuda para que les digamos qué es lo que tienen, no pagan para que les digamos LO QUE NO TIENEN. A menos que alguien me desmienta.
Algo semejante y… aberrante, está ucediendo actualmente con las pruebas de laboratorio para COVID. Como veremos en la próxima entrega.
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Por ALF