Por momentos, el diputado federal, Javier Velázquez Vallejo, parece más cerca del exilio político que del centro de las decisiones. Luego de los resultados que arrojaron las elecciones en el distrito de Poza Rica, ya no hay pretextos que oculten la realidad.
Los ciudadanos no se desencantaron de Morena como partido, sino de quienes lo han representado con tibieza, soberbia o franca ineficacia.
Velázquez Vallejo es un caso emblemático. Su papel como legislador ha sido tan gris que, en lugar de sumar, restó simpatías al proyecto de la autodenominada Cuarta Transformación. Y si a eso se le suma el hecho de que casi a regañadientes tuvo que caminar las calles al lado de la candidata de su partido a la presidencia municipal, el daño estaba hecho antes de iniciar la contienda.
Peor aún fueron sus propios cuadros y operadores, los que, lejos de cerrar filas con la aspirante morenista, terminaron traicionándola y pasando a encabezar las filas de Movimiento Ciudadano, partido que abrigó no solo a la gente resentida y berrinchuda de Morena, también de otros partidos políticos.
Los resultados hablan por sí solos, una derrota de al menos 2 mil 500 votos en un bastión que hasta hace poco se consideraba seguro para Morena. Y mientras tanto, la gobernadora, que en su momento lo impulsó al Congreso Federal, difícilmente podrá mirar con la misma confianza a quien no fue capaz de sostener ni a su propio equipo. Las consecuencias políticas podrían no tardar en llegar.
Pero el drama no acaba ahí. Se rumora que figuras como Abelardo Aguirre Guerrero, quien actualmente maneja programas sociales desde el ayuntamiento de Morena, habrían operado a favor de Leonardo Amador, abanderado del Partido Acción Nacional.
Por cierto, quien ocupó la segunda posición en la contienda. Si esto se confirma, estaríamos ante uno de los actos más evidentes de traición política y de personajes que mordieron la mano de quien les ha dado de comer con manteca durante los últimos siete años.
La pregunta ahora que cabe hacer es, ¿qué tan hondo llegará la sacudida dentro de Morena? Porque más allá de los números, hay algo que quedó claro en esta elección, la lealtad en política no se pregona, se demuestra.
