Tihuatlán, Ver.- Sin pasaje, sin ingresos económicos y muchos con adeudo de hasta una semana con el patrón por no poder cubrir la cuota diaria, los trabajadores del volante ya no saben cómo salir del atolladero que representa la cuarentena propiciada por el Covid-19.
La situación es general en todas las rampas o sitios del servicio colectivo de la cabecera municipal, reconoce Nahún Pérez Santiago, secretario general del Sitio Cruz Roja, pero en el caso de ellos el ochenta por ciento de sus representados enfrenta serios problemas económicos por falta de actividad y por deudas con el patrón.
Recuerda que hasta antes de que iniciaran las restricciones por la contingencia sanitaria (los días normales, precisa) cada taxista realizaba hasta nueve o diez vueltas durante su turno. Ahora apenas realizan tres o cuatro, y con apenas tres pasajeros, cuando antes transportaban cuatro o cinco personas.
Luego de apuntar que el Sitio a su cargo lo conforman 16 compañeros, admite que durante la pandemia sí han obtenido algunos apoyos de parte de las autoridades: desde los mil pesos para cada uno que envió el gobierno estatal a través del Programa Acciones Emergentes por Contingencia Sanitaria, hasta despensas municipales y del Congreso Federal.
Pero, lamenta, eso fue desde hace varias semanas y la cuarentena persiste con todas sus dificultades, por lo que los trabajadores del volante requieren de más apoyos, toda vez que la mayoría apenas saca de 200 a 300 pesos diarios, que no les alcanzan ni para pagar sus cuotas.
El representante del gremio choferil, concesionario del transporte colectivo, revela, por otro lado, que los propietarios de unidades no ingresaron solicitud para el programa federal Crédito a la Palabra, debido a que una de las condiciones que les imponían era entregar la factura original de sus vehículos, por lo que no se atrevieron a arriesgarse.
Recordó que esa oferta de apoyo era de 25 mil pesos para cada interesado, por lo que consideraron que no valía la pena entregar sus facturas por tan poca ayuda.
