POR FABIÁN MARTÍNEZ

Cuentan las malas lenguas en Coatzintla, que seis meses pueden parecer poco tiempo, pero también pueden ser suficientes para que una ciudadanía se dé cuenta de un pésimo gobierno, como el que actualmente se tiene en dicho municipio, donde la administración encabezada por Jorge Alanís Monterrubio, al que el pueblo noble y sabio ya le dice El Henruchito -por aquello de que es el hijo de papi- enfrenta el descontento de una población que reclama resultados, atención a sus necesidades y soluciones a problemas que durante años han permanecido pendientes en el municipio.
Y es que muchas familias continúan marcadas por viejos desafíos, como la falta de servicios públicos que requieren mejoras, comunidades con carencias, pobreza y marginación; calles que demandan mantenimiento, falta de oportunidades laborales y la inseguridad que sigue preocupando a los habitantes. Uno de los temas que permanece como una deuda histórica es el abasto de agua, problemática que afecta directamente la calidad de vida de las familias y que exige soluciones de fondo, no acciones temporales ni ocurrencias, como suele tener constantemente Alanís Monterrubio.
Mientras sectores de la población esperan respuestas estructurales, existe la percepción de que algunas acciones asistenciales no son suficientes para resolver las necesidades de un municipio que requiere de una verdadera planeación, gestión y una visión de largo plazo, pero si el alcalde Jorge Alanís no tuvo la capacidad para contratar gente que pudiera hacer un Plan Municipal de Desarrollo, qué pueden esperar de un alcalde que ya fue reprobado por el Congreso local.
La ciudadanía no solo espera apoyos, también exige obras, servicios eficientes y un verdadero alcalde que escuche y actúe; no un Henruchito que nada más se la pasa regalando “despensitas” en las comunidades y diciendo que son para matarles el hambre a las familias y callarles la boca.
Pero contrario a lo que piensa Jorge Alanís, en las comunidades y en la zona urbana comienzan a crecer voces críticas que amenazan con realizar manifestaciones en demanda de un mayor compromiso y resultados de su presidente municipal.
El tiempo será el encargado de determinar si la actual administración logra cambiar la percepción de la mayoría de la población, o si quedará marcada como un gobierno de improvisación, ocurrencias y hasta locuras de un Jorge Alanís, al que le ha quedado muy grande el cargo de alcalde, y que seguramente los ciudadanos le cobrarán la factura a su partido Morena en la elección del año entrante.

Por Redactor1