Para las familias de Marcos y David, chofer y ayudante de la refresquera Boing, solo queda el recuerdo de su partida y la incertidumbre de su paradero desde el 5 de abril de 2018, cuando salieron de esta ciudad hacia la ruta Coyutla-Filomeno Mata, para trabajar como todos los días.
Este hecho dejó un rastro de zozobra y miedo, desde entonces, ante la falta de mecanismos de las autoridades para garantizar la seguridad en aquella zona serrana, la empresa decidió suspender el reparto de productos en estos municipios, se presume, fueron amenazados por bandas delictivas.
A más de un año de esta desaparición, las autoridades permanecen inmóviles, sin dar resultados, no pudieron hallar ni siquiera la camioneta de reparto, y a la fecha no se ha revelado algún indicio sobre el probable paradero de los agentes de ventas.
