Álamo, Ver.- Además de los problemas en los sectores agrícola y ganadero, el prolongado estiaje está secando los pozos artesianos de colonias y comunidades, lo que mantiene al municipio en estado de alerta, y ha obligado al gobierno municipal a conseguir más pipas para abastecer del vital líquido a la población.

En este contexto, el alcalde Jorge Vera Hernández reconoció que los efectos prolongados de una sequía que no termina trae para la región pronósticos desoladores, toda vez que la agricultura y la ganadería se han visto severamente afectadas.

Por ello, recordó, hace unos días el cuerpo edilicio decretó zona de emergencia al municipio, para que las autoridades competentes tomen nota sobre la difícil situación por la que se atraviesa ya que se vislumbra un panorama adverso.

Sostuvo que una parte importante de la población sufre por el desabasto de agua, pues muchos pozos se han secado, por lo que actualmente se está trabajando con tres pipas para hacerle frente a esta demanda, pero se pondrán dos más para atender a la población que clama por el fluido.

“El campo está caído por la sequía prolongada y la gente en su desesperación puede hacer otras cosas por no tener un trabajo; lo peor de todo es la baja producción naranjera que se estima para la próxima temporada.

Además, lamentó, los apoyos gubernamentales prometidos a los productores que no comercializaron su mandarina, todavía no llegan.

Otro gran problema derivado de los calores rigurosos son los incendios, pues los integrantes de Protección Civil no se dan abasto combatiéndolos; si no los requieren para apagar algún siniestro en el municipio, les llaman de ciudades aledañas a donde ya han contribuido con su esfuerzo.

En temas que tienen que ver con la seguridad en la cabecera municipal, detalló que por desgracia aún no operan las cámaras de vigilancia que se instalaron durante la administración estatal anterior, por lo que hace un llamado a las autoridades estatales y federales para que se hagan funcionar en beneficio de la ciudadanía.

 

Por ALF