Tihuatlán, Ver.- Anastacio Hernández Monroy murió la mañana del jueves cuando descansaba sentado al volante de su camioneta NP300, marca Nissan, estacionada frente a Funerales Caro Benavides, donde velaban a un familiar, cuando lo sorprendió la muerte.
Según versiones extraoficiales, el occiso de aproximadamente setenta años de edad llegó a la funeraria la noche del miércoles para acompañar en el velorio, y al filo de las dos de la mañana lo venció el cansancio y decidió dormir en su camioneta.
Alrededor de las siete de la mañana, sus familiares fueron a despertarlo para ofrecer un café, pero se dieron cuenta que no contestaba y al revisarlo se dieron cuenta que ya no tenía signos vitales y reportaron los hechos al número de emergencias 911, quienes enviaron una ambulancia de Cruz Ámbar cuyos paramédicos confirmaron la muerte a consecuencia de severo infarto al miocardio.
Fue así como arribaron detectives de la Policía Ministerial del Estado y peritos criminalistas de la FGE, quienes realizaron el levantamiento del cadáver que fue llevado al SEMEFO de Poza Rica, donde se confirmó el deceso a consecuencia de problemas cardiacos.
Por Jorge Gómez Moreno

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