Con capturas memorables, ambiente festivo y una derrama superior al medio millón de pesos, el Torneo de Pesca de Róbalo 2026 dejó huella en San Rafael
Por: Mónica Tejeda Hernández
San Rafael, Ver.- El río no solo regaló peces, también tejió historias. Durante tres días, el Torneo de Pesca de Róbalo San Rafael 2026 se convirtió en un escenario donde la paciencia, la experiencia y la camaradería marcaron el ritmo de una fiesta que cerró entre aplausos, porras y un ambiente que olía a triunfo ¡y a caldo de mariscos recién hecho!.
El alcalde Gil Armando Méndez Grappín celebró la conclusión del evento con un balance positivo: nueve capturas válidas, múltiples liberaciones responsables y una participación que dejó más que números. “La gente se va muy contenta de conocer San Rafael, de ver los cambios que hicimos para este torneo. Eso es lo más importante”, expresó.
El reglamento fue claro: solo las piezas mayores a 50 centímetros podían competir, lo que derivó en varias liberaciones que, lejos de restar emoción, añadieron un toque de respeto por el ecosistema. El resultado fue una jornada equilibrada entre deporte y conciencia ambiental.
Pero el torneo no se vivió únicamente en el agua. En tierra firme, el espíritu festivo tomó forma en largas mesas donde algunos de los ejemplares capturados terminaron convertidos en un suculento caldo de mariscos que se compartió entre asistentes, pescadores y familias. Un banquete improvisado que, cucharada a cucharada, selló la convivencia.
Durante los tres días, la ribera fue un mosaico de historias: pescadores intercambiando anécdotas, familias animando desde la orilla y equipos celebrando cada captura como si fuera la primera. La premiación fue el punto culminante, con aplausos, porras y vítores que acompañaron a cada ganador.
El gran protagonista fue Ricardo Merino Hernández, un pescador local de Paso de Telaya que, con una embarcación sencilla y equipo modesto, logró lo que muchos buscaban con tecnología avanzada. A bordo de una pequeña panga con motor de cinco caballos y una caña “ya viejita”, capturó un róbalo de 87 centímetros y 7.760 kilogramos, suficiente para quedarse con el primer lugar.
“Valió más la experiencia que la tecnología”, resumió el alcalde al destacar la hazaña de Ricardo, quien de oficio albañil y con una bebé recién nacida en casa, encontró en el río no solo un premio, sino una historia que ya forma parte de la memoria colectiva del torneo.
El podio lo completaron Guillermo Vaillard MontCouquiol, con el segundo lugar, y Alejandro Villalba Ferrer, quien se llevó el tercero. En total, nueve pescadores lograron capturas oficiales en una competencia que, pese a los efectos de un frente frío reciente, superó expectativas.
Más allá de los trofeos, el impacto también se reflejó en la economía local. Con 120 participantes y un gasto estimado de entre cinco y seis mil pesos por persona, la derrama económica superó el medio millón de pesos, dinamizando comercios, hospedajes y servicios en la región.
“El mejor resultado es la imagen que se llevan de San Rafael”, insistió Méndez Grappín, al subrayar que este primer torneo es apenas el inicio de una serie que buscará posicionar al municipio en el mapa estatal.
El evento también forma parte de un serial que continuará en municipios como Minatitlán y Tlacotalpan, fortaleciendo una iniciativa estatal que busca visibilizar destinos emergentes.
Con la mirada puesta en el futuro, el alcalde adelantó que la experiencia de este primer torneo permitirá mejorar la organización en próximas ediciones. “Los eventos los hacemos a prueba y error, pero estoy seguro de que los siguientes serán mucho mejores”, afirmó.
Así, entre redes, remos y risas, San Rafael no solo celebró un torneo: construyó una experiencia donde el río fue testigo de que, a veces, la mejor pesca no se mide en kilo, sino en recuerdos compartidos.

