Denver, Colorado.- Una abuelita que sufre de demencia senil recibió por parte de su familia y un grupo de extraños, el mejor regalo que pudiera imaginar: un paseo en motocicleta.

De acuerdo con su familia, Helena Martínez es una anciana que mantiene su personalidad divertida y encantadora, pero que en los últimos años ha ido sufriendo de demencia, motivo que la ha hecho perder muchos de sus recuerdos y le cuesta a veces comprender con quiénes o dónde se encuentra.

La mujer incluso muchas veces olvida los nombres de sus 6 hijos.

Tuve demasiados, dijo la abuela con una sonrisa.

La familia de de Helena esta formada por muchos motociclistas que disfrutan de salir a pasear juntos por las carreteras de colorado, pero debido a que la mujer requiere de la ayuda de un andador para ayudarla a caminar, sienten que se encuentra un poco aislada de esos paseos que tanto amaba.

Mi abuela no sale mucho porque anda en un andador y no quería que se sintiera sola o que no estuviera incluida. Y sentí que esto es algo que todos en mi familia hacen, dijo Mindy Sandoval.

De acuerdo con su hijo, Ted Martínez, la última vez que montó junto a él, fue en 2004, cuando ella aún era capaz de sentarse y apoyarse por si misma en una motocicleta.

Como somos una familia de motociclistas, quiero decir que es solo libertad. Para nosotros, es tanta libertad y quiero que ella sienta eso, dijo Rita Sandoval. Quiero que se sienta libre y viva de nuevo.

Fue asi como la familia decidió crear un recuerdo para su abuela antes de que comenzara a perderlos todos, y contactó a una empresa local llamada City on the Side: Sidecar Motorcycle Tours, que se dedica a dar paseos en el sidecar de motocicletas a turistas por la ciudad.

Cuando los hijos y nietos les preguntaron al dueño, Scott Kirkwood, si le podría dar un paseo gratis a una desconocida, no lo pensó dos veces.

Para que la pregunta surja, ¿estarías dispuesto a hacer esto? Quiero decir, no tuve que pensar en eso. Fue como absolutamente, me dices cuándo estar allí y allí estamos, dijo Kirkwood.

Fue asi como Helena, una vez más pudo disfrutar del aire en su rostro y la velocidad desde su cómodo asiento durante media hora, escoltada por una fila de motos formada por sus hijos y nietos.

No va a estar en su sano juicio para siempre, así que simplemente la disfrutamos ahora que podemos, dijo Ted Martínez.

La familia asegura que Helena disfrutó mucho de su viaje y lo recordó durante tres días, pero que siempre tendrán las fotos para mostrárselas.

 

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Por ALF