Estudiantes del Centro de Estudios Tecnológicos del Mar (CETMAR) se quejan por el espacio limitado en el que reciben clases, en cuyos salones se hacinan 200 alumnos que toman notas incluso sentados en el piso por falta de mobiliario. “No hay ni pizarrón”, resumen.
La escuela funciona en una casa de dos plantas, por la cual los padres pagan 10 mil pesos al mes por concepto de renta, por lo que tanto alumnos como padres de familia exigen la construcción de un edificio propio.
La compañía Transcanada, con sede en Calgary, Alberta, en Canadá, desarrolló en este municipio la construcción de un gasoducto de gas natural, por lo que se comprometió, con base a la responsabilidad social, a edificar las aulas, para lo cual ya se cuenta con terreno propio, pero hasta ahora nada se ha concretado.
Fundada el 22 de agosto de 2016, la extensión del CETMAR inició labores en esa fecha en salones prestados en la Escuela Secundaria Técnica Agropecuaria número 14, pero en enero de 2017 se mudaron a la primaria Enrique C. Rébsamen.
Sin embargo, tras una serie de conflictos tuvieron que salir de la Rébsamen y desde el viernes de la semana pasada la escuela funciona en una casa rentada, con amplios patios pero habitaciones reducidas en las que los alumnos toman clases literalmente hombro con hombro.
La situación es incluso insalubre, ya que los dos baños son insuficientes y las niñas tienen que utilizar a veces el sanitario de los varones, además de que no cuentan con talleres adecuados y las prácticas son al aire libre, por lo que demandan que se cumpla la promesa de la construcción de un edificio propio y digno.


