Algunos americanólogos consideran que Tezcatlipoca es verdaderamente un dios todopoderoso y omnisciente, puesto que tenía tantas formas e interminable poder.

Podía predecir el futuro con solo mirar su espejo de obsidiana. Conocía todas las acciones de los seres humanos, juzgándolos por ellas, muchas veces de forma severa. Sin embargo, era tramposo y podía cambiar de forma intempestivamente.

De acuerdo a algunas leyendas, Tezcatlipoca era hijo del gran Ometéotl en su primer aspecto de primera pareja divina: Ometecuhtli y Omecíhuatl, al igual que el dios serpiente emplumada Quetzalcóatl, de la guerra Huitzilopochtli y del renacimiento y la renovación Xipe Tótec. Como deidad creadora reinó durante la era mitológica conocida como el Primer Sol.

La creación y destrucción de los cuatro soles o eras de la mitología mexica se basan en la lucha contínua entre Tezcatlipoca y Quetzalcóatl.

En un mito tolteca, Tezcatlipoca trató de arrebatarle el trono a Quetzalcóatl a través del engaño. Hizo que el buen dios bebiera demasiado pulpul hasta quedar ebrio, momento aprovechado por Tezcatlipoca para poner en trance a la gente con música, y tomar un títere con la forma de Quetzalcóatl para hacer reír a la gente, los cuales se dieron la vuelta y apedrearon la figura. Las piedras se convirtieron en desperdicios que contaminaron a la tierra.

Por ALF