POR ROBERTO AGUILAR TOLENTINO
Poza Rica, Ver.- El alcalde Fernando Remes Garza encabezó la presentación del altar del ayuntamiento, instalado en la terraza del palacio municipal, donde estuvo acompañado de los integrantes del cuerpo edilicio.
“Estamos orgullos de un pasado que nos remonta a cientos de años cuando los pueblos originarios veían a la muerte como un pasaje a otra vida, y nos dieron la oportunidad de dejar todo esto para la posteridad, que más allá del Hallowen americano, encontramos en nuestras tradiciones una riqueza de gran valor social, cultural y familiar que nos permite reencontrarnos con nuestros fieles difuntos”.
Dijo que en este altar se honra a distinguidos pozarricenses que dejaron una honda huella a seguir por las generaciones actuales, como María Esperanza Morales Mérida, Lic. Arturo Espinoza Vizcarra, Miguel Vargas Martínez escultor y maestro de artes plásticas, Adolfo Rendón Rendón héroe de Poza Rica, Ovidio Hernández, cantante del trío Los Panchos.
A su vez, la regidora séptima Lesli Ortiz, dio un mensaje sobre la presentación del altar, en el que resaltó que, la ofrenda de Día de Muertos, es un ritual que evoca a la memoria, un ritual colorido donde el individuo y la comunidad están representados en un acto sagrado, compartir a los difuntos, el pan, la sal, las frutas, los manjares culinarios, el agua y sin son adultos, el vino.
La ofrenda de Día de Muertos es una mezcla cultural donde los europeos pusieron algunas flores, ceras y veladoras; los indígenas le agregaron el saumerio con su copal, la comida y la flor de cempasúchil. La ofrenda como lo conocemos hoy, es también un reflejo del viejo y del nuevo mundo.
Se recibe a los muertos con elementos naturales, así como las estelas de olores y fragancias de las flores, el incienso y el copal y todo este proceso, es un patrimonio religioso.
El mantel blanco representa la pureza mientras que la sal blanca, es la purificación para que el cuerpo del difunto pueda transitar entre este mundo y el de los muertos. Agua, mitiga la sed de los muertos después de su largo recorrido; velas y veladoras, su flama simboliza la guía para que los muertos puedan encontrar el regreso a su antiguo hogar.
Las calaveritas, representan a la muerte acorde a la tradición de las culturas mesoamericanas mientras que el copal e incienso, se usa para limpiar el lugar de los malos espíritus y así, el alma pueda entrar a su casa sin ningún peligro.
Flor de cempasúchil, es el símbolo de la festividad; el pan de muerto es uno de los elementos más preciados en el altar junto con la comida y bebida favorita, además del aire, uno de los cuatro elementos que no falta en cualquier ofrenda; “así es como recordamos a nuestros muertos en esta festividad”, puntualizó.



